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Comentario del día:

# 9, Maño H20
20 de septiembre de 2010, a las 7:55

“Habrá un día en que todos, al levantar la vista
Veremos una tierra, que ponga Libertad”

Adiós abuelo. Terco, socarrón, cascarrabias, noble, honesto, íntegro.
Te has ido en silencio, de madrugada, cuando tu tierra celebraba su nombre al mundo a caballo de unas motos. Tú que eras amigo de las alpargatas para patear el camino. Tú que recorriste los caminos y los pueblos, con la gayata y la bota, llevándote España en una mochila y a tu tierra, Aragón, en el corazón. Nos dejaste para la memoria los yantares olvidados y los oficios perdidos de los hombres y mujeres, que fueron y ya no serán.
Voz profunda y cascada, de lengua afilada pero limpia de hipocresía. Tú que llamaste gilipollas a quien de ello hacía gala, cerrando sin razón el puño que para ti tenían tanto significado. Tú que mandaste a la mierda a quien hacía abuso de su ganada mayoría. Republicano, de izquierdas, idealista, utópico. Seco como el polvo de los Monegros. Beduino en desierto de la libertad.

Te has ido José Antonio, dejando muda la voz de esta tierra.

Fue merecido aquel año tu premio como mejor orador del Congreso. El que te dieron periodistas y junta letras. Porque tú, que tantos papeles llenaste de versos y canciones,  a la hora de hablar en la tribuna, fuiste parlamentario, ese oficio tan perdido.
Solo porque eres de los pocos políticos que no se quisieron forrar con esa actividad. Solo por eso ya mereces respeto y admiración.
Que si Joaquín Costa fue el agua, tú has sido la tierra de esta tierra. Ya vendrán el viento y el fuego, que aquí sabemos esperar.

Fue seguro tu alma sensible de artista la que hizo que todos te acogieran con agrado. Profesor. Porque sobre todas las cosas fuiste amante de educar, de formar. Nadie contigo quedó sin leer un poema, un libro. Ahora que tan faltos estamos de persona versadas en el saber.

Descansa en paz Labordeta. Y en aquel paraíso laico y social de tus sueños, cuando ahora vuelvas a abrir los ojos, que encuentres una tierra que se llame Libertad.

Y cántales una jotica, maño. Que sepan de esta tierra.
Te despido abuelo con aquellos versos que escribiste en recuerdo tu padre:
¡Hay cosas, padre, que son mejor
guardarlas en silencio! -Alumnos con charangas
saludaban tu paso. También tu muerte -fuimos todos
contigo al cementerio- y veían tu pureza total
y sentían tu voz contra sus frentes.
Hoy ya marzo, otra vez, tanto tiempo te has ido
que recuerdo el dolor que te produjo
amar la libertad como la amaste
(Labordeta 10/3/1935 – 19/9/2010)