La semana pasada acabó con mal sabor de boca en los mercados al unirse varios factores bajistas a la vez: incapacidad del € de romper el 1.30 contra el $, un IPC negativo en los EUA que deja la duda sobre la reactivación en el consumo y varios datos empresariales que de hecho confirmaban esa visión, tanto por el reporte de menores ventas como –en los del sector bancario- por la constatación de que sigue parado el negocio de los créditos. Además, mucha presión compradora se diluyó tras los vencimientos de opciones y futuros. Para colmo el Lunes llegaron los “cisnes negros” de turno: la suspensión de nuevos fondos de ayuda a Hungría, las fugas en el control del vertido de BP (luego desmentidas) y la rebaja del rating de Irlanda por Moody´s…y sin embargo las bolsas en lugar de bajar subieron durante esa mañana…hasta que por la tarde un nuevo mal dato inmobiliario americano (el NAHB) hizo que se impusiera la lógica bajista. El martes se subió en la apertura de Europa a pesar de unas malas cifras de ventas de IBM y Texas Instruments conocidas el día anterior al cierre de los mercados y la bajada del Nikkei japonés. Esta vez tardó 2 horas en imponerse lo normal -que era caer- y cuando salieron “mejor de lo esperado” los resultados de varias subastas de deuda pública europea, que últimamente provocaban alzas en las bolsas, éstas no reaccionaron y si se decantaron por el rojo fue porque Goldman ganó un 83% menos que en las mismas fechas de 2009 –aunque luego en la sesión americana acabó ¡subiendo!-, con lo que el martes fue un día en rojo…excepto para el Ibex, que por una vez fue la excepción positiva y que acabó contagiando a las bolsas de los EUA. Tras los magníficos resultados de Apple el miércoles Europa abrió con fuerza alcista que se fue diluyendo y aunque remontaron tras las buenas vibraciones de Morgan Stanley, contra todo pronóstico la bolsa cerró con pocos cambios y en los EUA bajó tras predecir Bernanke “un largo tiempo de bajos tipos, de bajo crecimiento y de baja inflación”. Pero al día siguiente Europa, contra toda expectativa, reaccionó con subidas, que aumentaron con fuerza gracias a algunos buenos datos empresariales y que dejaron los precios de los índices en niveles similares a los del cierre de 7 días atrás. Para añadir más cosas “raras”, la bolsa china, la más castigada del año, ha tenido una semana muy alcista. En resumen, un mercado lleno de altibajos, que se mueve mucho y sin demasiada lógica pero que en realidad lleva semanas en el mismo sitio, un incómodo lateral con bajo volumen que seguro acaba rompiendo con violencia hacia quien sabe qué dirección.

Precisamente por estar el mercado bursátil tan difícil voy a recordar los que a mi juicio son los 3 errores más comunes del inversor en bolsa:

  1. Creer que los argumentos de uno pueden vencer a la tendencia. Esto de un modo u otro nos pasa a todos, como seres que razonamos y que gustamos de tener razón y de defender nuestras posturas creemos que por ser lo más lógico y razonable lo que hemos decidido ello nos va a llevar a vencer a «los mercados», pero olvidamos que en muchas ocasiones la bolsa no se comporta con racionalidad y que -como dice Campuzano de Citibank- «aunque no tenga la razón, el mercado siempre tiene más dinero que nosotros». Este año lo hemos visto en aquellos que con buena lógica compraron en enero acciones de Telefónica con el argumento de que ofrecían unas 6 veces más rentabilidad por dividendo que el euribor en las mismas fechas. Un buen razonamiento pero que de poco consuelo sirve si las acciones en pocos meses pierden una sexta parte de su valor. Mi mayor descalabro este año en mi operativa también se produjo con muy buenos argumentos…
  2. No establecer límites máximos de pérdidas. Esto es quizás lo que más nos cuesta a todos, saber perder, pero es algo necesario. Aguantar (y su derivación más común, doblarse) y ver cómo buscando una rentabilidad del 10% ,en pocas semanas una inversión ha perdido una cuarta parte de su valor como este mismo año ha pasado en muchos valores españoles, es un error demasiado común y demasiado peligroso. Las fuertes bajadas de 2008 debían haber expulsado estos comportamientos de los mercados pero el fuerte rebote desde marzo de 2009 volvió a hacer creer a muchos que la forma de ganar en bolsa es aguantar y aguantar. Es un error, se pierde dinero, coste de oportunidad, comisiones y el efecto inflación. Todas las principales bolsas de las economías desarrolladas están a día de hoy por debajo de como estaban al comienzo de este siglo: eso es un dato, no una opinión. La idea de que a largo plazo la bolsa es la inversión más rentable procede de una larga racha alcista que se vivió a fines del siglo pasado que hace ya muchos años que no es cierta. Y eso que hablamos de índices, que como ya he explicado alguna vez, siempre tienen un sesgo alcista tramposo porque cuando un valor de un índice de referencia cae mucho se le expulsa y deja de salir «en la foto», son famosos los casos de Lehman, GM, Fannie Mae, Freddie Mac…en España quizás el mayor ejemplo fue Terra, pero ha pasado con muchas compañías más pequeñas como Prisa o Zeltia.
  3. No diversificar. Esto parece muy obvio y de hecho el propio dicho popular lo dice «no hay que meter todos los huevos en la misma cesta» y cualquier gestor es lo primero que aconseja cuando alguien se quiere iniciar en bolsa. Sin ir más lejos este fin de semana salió un artículo que lo resume «Cautela y diversificación es la receta de los expertos» Sin embargo, sigue siendo muy común: hace 7 días alguien en el foro pegó un post con lo que según él era su cartera de bolsa y básicamente eran 120 mil euros invertidos en acciones de tres bancos españoles. Eso nos da una idea de lo poco que esta crisis nos ha enseñado: seguimos sin diversificar nuestras inversiones ni por productos ni por sectores ni por países. Eso provoca que a cualquier movimiento brusco -de los que ocurren por desgracia muy a menudo de forma imprevisible- en contra se le pueda sumar alguna noticia adversa concreta y específica (¿un nuevo impuesto a la banca, una subida del coeficiente de caja en España?) que haga peligrar la rentabilidad de toda la cartera, ya lo hemos visto en España con las acciones del sector eléctrico (anulación de la subida tarifaria) y del sector renovables (suspensión de ciertas subvenciones) hace pocas semanas, por eso siempre se aconseja diversificar. Y si eso ocurre a nivel individual, imaginaos a nivel empresarial y bancario lo peligroso que es concentrar tanto la inversión.

La diversificación se escapa del ámbito de las inversiones personales y precisamente su existencia y su ausencia han sido protagonistas claves de esta crisis: qué diferente hubiera sido la intensidad de la crisis en España si el modelo productivo en los años de bonanza no se hubiera concentrado tanto en el ladrillo y cuanto peor estaríamos si nuestras grandes empresas no hubieran sabido diversificar -al menos geográficamente- para compensar unas zonas económicas con otras: Santander, Telefónica, Inditex etc. Esta semana hemos visto un ejemplo claro en el auge de Apple, que supo reinventarse y ampliar sus negocios de los PCs a los móviles y los tablets. El problema de no diversificar puede afectar, además de a la rentabilidad, también a la solvencia, en el caso de empresas y entidades financieras pequeñas y con un negocio más concentrado. Es uno de los problemas de las cajas de ahorros o de los landesbank alemanes, y por eso las fusiones entre entidades de diferentes autonomías a mi juicio son mejores que las internas. La salud financiera de, por ejemplo, BBK+Cajasur tiene un área de negocio más diversificada que Caixa Nova+Caixa Galicia pues lo que no tiene sentido es invertir el dinero en el mismo producto, el mismo sector y en el mismo sitio. Si algunas entidades financieras -desde Lehman Brothers a CCM- hubieran aplicado esa simple norma quizás esta crisis no hubiera llegado tan lejos…y tan profundo. Si todos estamos de acuerdo en que la cuota de la hipoteca de un cliente no debe superar cierto tanto por ciento del sueldo y de hecho los bancos conceden -y/o ajustan la duración del crédito- en función de eso, ¿por qué no limitan ellos por ejemplo la cantidad de deuda pública que compran de un mismo emisor, o el porcentaje de negocio en un mismo sector o la inversión en cada zona económica? Diversificar para mantener e incluso aumentar la rentabilidad disminuyendo el riesgo debería ser uno de los propósitos de todo buen gestor, sea público o privado.

Cambiando de tema: debemos congratularnos de que España esté consiguiendo emitir toda la deuda prevista en Julio y que los mercados –esos que están llenos de perversos especuladores cuando deshacen posiciones en España pero que son inteligentes inversores cuando renuevan y amplían sus compras de activos hispanos- estén quitando la razón a los catastrofistas pero se ha ganado una batalla, no la guerra. Y además el coste en intereses ha sido muy elevado. El gobierno tiene que seguir trabajando para dar una imagen de credibilidad a su política económica, que debe seguir basada en la reducción del déficit y la trasparencia de nuestro sector financiero. Sin esto volverán las tensiones, la desconfianza y el aumento de la prima de riesgo. Además, mi opinión es que España está mal pero que eso no significa que el resto del mundo marche bien, y puede que incluso haciendo todo bien internamente, no remontemos por el complicadísimo contexto internacional. Termino con la opinión de los analistas de Barclays que creen que los 3 mayores riesgos económicos mundiales son:

(a lo que yo añadiría el “cisne negro” o suceso inesperado –como el volcán islandés o el vertido de BP- que suele ser negativo)

Algunos datos.-

Algunas opiniones.

Los que tienen nuestra deuda.-

En resumen:

Barclays Capital añade respecto a la evolución que hasta abril descendió el saldo de no residentes y que a partir de junio ha crecido pero sospecha que en ese capítulo hay órdenes procedentes de España que se contabilizan como extranjeras por ser gestionadas fuera.