La próxima semana empieza el verano y los pronósticos en los mercados financieros para esta estación no son muy halagüeños, ¿Por qué? Básicamente porque suelen ser meses –si bien 2009 fue una excepción- donde se busca más la seguridad que el riesgo. Por supuesto los mercados son imprevisibles pero hay otros aspectos que apoyan esta versión:

Ya son pocos los que confían en una rápida solución a esta crisis y cada vez son los que se suman a la tesis de que esto va para largo, tanto a nivel micro como macro. Esta semana hasta el consejero delegado del Banco Sabadell ha reconocido que la escasez de crédito que hay ahora mismo en España seguirá por varios años, es decir, no es optimista ni alguien que acaba de adquirir otro banco (el Guipuzcoano), alguien que expande su negocio. Ese es el panorama que nos espera, y no es cuestión sólo de España, si todo esto empezó en el sector inmobiliario estadounidense, estos días se ha sabido que las 2 entidades nacionalizadas que juntas poseen la mayoría de las hipotecas del país, Fannie Mae y Freddie Mac, han sido expulsadas de la New York Stock Exchange por lo escaso de su cotización, lo que nos da una pista sobre su salud financiera.

Todo esto es importante porque se ha visto este año que –lástima que en 2009 no se diera- hay una relación directa entre los movimientos bursátiles y la realidad económica. En concreto en España la subida del riesgo país y del diferencial del bono español respecto al alemán han acelerado en 2010 la bajada del Ibex a pesar de las buenas cifras de sus componentes e incluso ha desafiado a la habitual correlación entre nuestra bolsa y la americana. La clave para los inversores bursátiles y a la vez la gran esperanza para los que deseen un rebote está en que el Tesoro español pueda renovar sin problemas los 23.709 millones de € de deuda pública que vencen este julio. Hasta esas citas parece que los movimientos del Ibex son puro artificio. Tras la mejor semana del año –generada gracias a unas buenas provisiones del Santander pero también por la emisión exitosa de bonos a 3 años- y ésta, marcada por los vencimientos de futuros de hoy y que ha conseguido a duras penas mantener el rebote, los factores internos del país serán los motores del mercado.

El Ibex es un índice con dos valores que ponderan más del 40% del total: Santander y Telefónica. Ambas son empresas bien gestionadas con una base de clientes muy amplia y diversificada en diferentes zonas económicas que garantizan una estabilidad en los beneficios, por otra parte muy sustanciosos. Además, son dos compañías con un dividendo atractivo. Me parece absurdo profetizar “precios objetivo” pero en condiciones normales la ley de la oferta y la demanda funciona y tanto inversores nacionales como extranjeros demandan valores como estos, lo que significa un apoyo muy fuerte al Ibex. El problema es que no estamos en condiciones normales, hay dudas sobre la solvencia de España que llevan a la inquietud en cuanto hay una cotidiana subasta de bonos. Las agencias de rating nos califican muy bien, Europa nos apoya, el que la huelga general no sea hasta otoño ofrece una estabilidad social cara al exterior, hasta abril los “no residentes” copaban el 58% de todas las emisiones de letras y el 43% de los bonos y obligaciones por lo que es evidente nuestro atractivo …pero el miedo sigue ahí.

Mi opinión es que se le da demasiada importancia a una deuda pública que es asumible –España fue el mayor emisor mundial durante el primer trimestre y cumplió sin dificultades a pesar de la tormenta griega-, por lo que personalmente creo que las subastas de Julio se solventarán sin necesidad de recurrir al Fondo Monetario de Estabilidad a pesar de que suben las opiniones contrarias a la mía. El motivo de mi postura es que el sistema financiero español le debe muchos favores –prácticamente su supervivencia en esta crisis- al poder político (y al BCE al que debe una cifra récord de 86 mil millones) y por lo tanto creo que harán el “esfuerzo” de devolver el favor acudiendo masivamente a las subastas ya que además hasta 2011 no habrá necesidad de una prueba de volumen similar. Por otra parte, el inversor foráneo no ha dado totalmente la espalda a España, lo que ocurre es que le exige más por lo mismo, de ahí que incluso el no acudir al FME será un éxito relativo porque seguro exige unos altos tipos de interés. En cualquier caso el alivio de pasar julio con la deuda renovada –si se cumpliera mi guión previsto- debería provocar un suelo en el Ibex y que se empezaran a valorar por los inversores más la salud de sus multinacionales y el origen internacional de sus ingresos, que el riesgo-país. Y cuando digo suelo no me refiero que no pueda caer más, quiero decir que podría pasar a comportarse de forma similar al resto de mercados.

Algunos datos.

Algunas opiniones.-

Vencimientos de la deuda pública española.-

Como se puede apreciar, es necesario que en 2010 no se abuse de las emisiones de letras y se intenten colocar bonos de largo plazo porque 2011 será un año muy complicado: