Finalmente el viernes Grecia solicitó una línea de crédito extraordinaria que hasta pocas horas antes había negado necesitar y que se ha negociado triplicar en cantidad y duración durante esta semana. Una vez más, se repite lo que ocurrió con Lehman Brothers: hoy se sabe que llevaba meses técnicamente quebrada y sin embargo entonces se dijo, como ahora, que todo era culpa de los especuladores bajistas y si en su día la culpa era de las agencias de rating que no rebajaron a Lehman, ahora también las declaran culpables porque sí rebajaron a Grecia… No dudo que todo sume (o en este caso reste) pero lo que es innegable es que las cuentas de Grecia no eran de fiar y la gota que colmó el vaso fue precisamente la revisión al alza del déficit que hizo Eurostat. Otro semejanza con Lehman es que todas las autoridades políticas y económicas que han mentido –o se han equivocado- no han asumido su responsabilidad y no ha habido dimisiones a pesar de todas las afirmaciones que han hecho negando lo evidente. Y quien menos culpa tiene, como viene pasando durante toda esta crisis, son los que sí se han visto afectados: desde el ciudadano griego que se ve abocado a más impuestos y menos inversión por parte de su gobierno a España, que –tras Portugal- se presenta como uno de los posibles candidatos a que pueda ocurrir lo mismo. Y de algún modo es una nueva herida a la confianza justo cuando es más necesaria. Lo más grave del caso Lehman Brothers fue la desconfianza que generó hacia los que preconizaban su fortaleza –aparte del propio banco, el gobierno y la FED- y el miedo al contagio: lo mismo se puede suponer que pasa a todos los que compraron la deuda griega creyéndose la teórica seguridad de esa inversión; y sin confianza, ¿cómo van a colocar los países todos sus miles de millones de deuda pública? ¿Y las empresas? Si la desconfianza se convierte en algo habitual las naciones menos poderosas y las compañías más pequeñas van a tener problemas para acceder a nuevos créditos y poder refinanciar los existentes.

Y el problema griego no está resuelto, se ha acelerado la “solución” porque el 19 de mayo Grecia tiene un vencimiento de un bono de 8500 millones de euros y antes de esa fecha necesita el dinero para afrontarlo. Mi opinión es que tardarán semanas, meses o años pero la deuda griega antes o después será “reestructurada”, es decir, como mínimo pagarán con nueva deuda los vencimientos para esquivar la quiebra y probablemente se acuerde una quita a los acreedores. Veamos dos casos que podrían ser similares, ¿es mejor quebrar o no hacerlo?:

Lógicamente, en el caso griego nos estamos implicando los países que compartimos la misma moneda y el mismo banco central y aunque a nosotros nos interesaba casi más que a nadie que el mecanismo de ayuda europeo se creara y tuviera éxito, la pregunta clave fue ¿por qué va a permitir Alemania que un gobierno corrupto de otro país dañe su propia economía? ¿Por qué va a pagar por la ineficacia de otros gobiernos?. Un neoyorquino se puede sacrificar por un californiano aunque esté a miles de kilómetros porque hay un sentimiento patriótico que les une pero en la Alemania actual –además en plena campaña (Exigencia de la Unión Socialcristiana (CSU) El partido gubernamental alemán exige que Grecia abandone el euro ) electoral- es muy difícil insistir en sacrificios en nombre de Grecia o Portugal…o España. Y personalmente no defiendo a los alemanes, creo que ellos dominan el BCE y la UE y hasta ahora no se han visto para nada perjudicados por la moneda única (es más, esta crisis está debilitando el € y eso ayuda a sus exportaciones -si existiera el marco hubiera sido moneda refugio casi seguro durante esta crisis y estaría sobrevalorado) pero si en España cada día hay más población que le echa la culpa a los emigrantes por el paro –como si fueran más responsables de la crisis que nuestros banqueros y políticos- no es difícil ponerse en la piel de Alemania, país que sí contuvo su déficit sacrificándolo por menor crecimiento. Comparemos cifras:

No es pues un desvarío pensar en que quizás sea la propia Alemania la que prefiera romper la baraja del € y sólo hará sacrificios por el resto de la €zona por egoísmo, para proteger sus inversiones en toda Europa ya que no le interesa que haya ningún default y cuanto más repartida esté la responsabilidad (Berlín quiere que los acreedores de Grecia asuman parte del rescate) y más condiciones ponga, menos influirá en su propia economía el culebrón griego y menos coste electoral tendrá para el gobierno que lucha contra unas encuestas que dicen que el 86% de los alemanes están en contra de ayudar a Grecia.

Por eso la implicación final del FMI ha sido un éxito para Alemania… y ha convertido a Grecia de un posible Lehman a un AIG… aunque el FMI no permitirá que el gobierno griego se gaste la ayuda en fiestas como en su día sí hizo el gobierno americano. Puede que la histeria de los mercados que llevó al 50% la posibilidad de una quiebra del país haya servido para que Grecia recibiera un apoyo que ha buscado ser ejemplarizante. Y puede que Grecia haya sido afortunada a pesar de todos los sacrificios porque después de esto no creo haya ni mucha voluntad ni mucho dinero como para apoyar al siguiente país con problemas para afrontar sus deudas. Y es que muchos ven estos acontecimientos como un tropiezo en la recuperación pero yo creo que entramos de lleno en la segunda fase de la crisis –ya intuida en esta web hace mucho-: tras la falta de solvencia de numerosas empresas y bancos entramos de lleno en la falta de solvencia de algunos estados, tras la crisis bancaria llega la de la deuda pública. Y como suele ocurrir, en lugar de pasar donde parecía más probable (Ucrania, Venezuela, República Dominicana…) ha golpeado de lleno en países teóricamente ricos: Islandia, Dubai, Irlanda…y ahora Grecia.

Y la bolsa sigue como estas últimas semanas, muy fuerte en América y Alemania pero con muchos miedos en la zona mediterránea. Y en España el miedo es que cualquier día el FMI o la Comisión Europea aseguren que en estos 4 meses de 2010 nuestro déficit sigue sin reducirse al ritmo adecuado y vuelva el pánico. Cierto que no tenemos la culpa de lo de Grecia pero sí de que nuestras cuentas sean menos creíbles por ejemplo que las de Italia, un país con mucha más deuda pública. Ya se vuelve a hablar de “ataques especulativos contra España” pero si el dinero foráneo tiene una tercera parte de la deuda emitida y de las acciones en circulación, con vender lo que ya tienen o reducir el ritmo de compras habitual (y están en su derecho de hacerlo) ya es suficiente para impactar en los mercados. Eso sí, me parece que los inversores nacionales están haciendo lo mismo con lo que echarles la culpa es una mera excusa, es el «dilema del prisionero». Tendemos a creer que los mercados financieros son una entelequia pero en realidad son la suma de millones de voluntades humanas, si hace un mes un gestor de un fondo de pensiones francés decidió comprar un bono griego al 7% porque se creyó las palabras de Trichet sobre la fortaleza griega y hoy está recibiendo una sonora bronca de su jefe que le achaca –como buen jefe, siempre a toro pasado- haberlo hecho, difícilmente mañana comprará deuda española por mucho que Salgado diga –y con razón- que “España no es Grecia”, como mucho invertirá en bonos franceses y si acaso alemanes…y ese proceso está ocurriendo a nivel global: se prima la seguridad sobre la rentabilidad y eso nos perjudica. Pero repito, nuestro déficit, tasa de paro y falta de medidas convincentes no son culpa de ese gestor que hoy no compra un bono que hubiera comprado hace dos semanas.

Otro tema de actualidad es el bloqueo del debate político de la reforma bancaria en los EUA. Hay un dato, que tomo de James Kwak, que dificulta mucho el que dicha reforma sea muy dura con la banca:”6 bancos (Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y Wells Fargo) tienen activos equivalentes al 60% de todo el PIB de los EUA cuando hace 20 años ellos (y todos los bancos que han absorbido/fusionado) poseían apenas un 20%”  Es decir, la política del “demasiado grande para caer” puede haberse convertido en “demasiado grandes como para meterse con ellos”.

Algunos datos.

Algunas opiniones.

Un gráfico revelador.

Aquí podemos observar el comportamiento en los últimos 3 meses por un lado de la bolsa americana y alemana, con apenas diferencias entre ellas, y por otra –línea verde- de la bolsa española. La divergencia es clara.