Si el viernes pasado comentaba que la volatilidad estaba en mínimos de casi 3 años, el viernes pasado en los EUA tras la noticia de que La SEC acusa a Goldman Sachs de fraude ésta rebotó en unas horas el 18%. Como se ha confirmado en los movimientos bursátiles de esta crisis no hay mejor modo de valorar el miedo y la confianza que medir la volatilidad: cuando sube es porque hay dudas y cuando baja es porque hay confianza. Y que el que el conocido en los mercados financieros como “Gobierno Sachs” por sus estrechos vínculos con la Administración se vea inmerso en un conflicto tan grave (al fin y al cabo se le acusa de ganar dinero haciéndoselo perder a sus clientes) que además podría extenderse a otros bancos (La SEC amplia la investigación por fraude ’subprime’ a otras entidades ) con similares actitudes es un duro golpe para la credibilidad del sistema financiero. Y es que resulta difícil entender -queda bien reflejado en este gráfico- cómo los beneficios de la industria financiera han recuperado -tras su brusca caída- niveles cercanos a los momentos de mayor expansión económica cuando el resto de sectores no financieros aún están tan lejos (y todo esto con más bancos regionales quebrados –van 50- a estas alturas de 2010 que en 2009 y 2008 y tras una fuerte inyección de dinero público):

También ha sido una decisión polémica que ya ha sido criticada por ser una maniobra política de Obama que por un lado busca mayor apoyo popular (La confianza de los estadounidenses en su Gobierno se desploma) y por otro amenazar al sector para que acepte la que Krugman define como “Una reforma a prueba de idiotas “ que intente evitar una nueva crisis financiera. Desde luego elegir el primer día del nuevo ciclo fiscal, cuando ya se han hecho todas las aportaciones a los planes de pensiones –que invierten mayoritariamente en bolsa- es cuando menos sospechoso pero lo cierto es que la bolsa americana sigue pegada a máximos anuales y valorando más los buenos resultados empresariales. No pasa lo mismo en Europa, y sobre todo en el Ibex, y es que la SEC no deja de ser un problema que nos queda más lejos y que afecta menos a la economía real que el de Grecia, que está en pleno apogeo.

Se han hecho tantas declaraciones negando la triste realidad de la deuda griega y su incapacidad de pagarla que la desconfianza hacia el país se está instalando no sólo en los mercados internacionales, también entre los propios ciudadanos griegos. El gobernador del Banco de Austria y miembro del consejo de gobierno del BCE, Ewald Nowotny, tras decir –¡cómo no!- que los bancos griegos están bien capitalizados en comparación con sus competidores europeos, reconoció que están amenazados por las retiradas masivas de fondos. Es un peligro real, en la €zona hay libertad de capitales ahora mismo, con lo cual cualquier ciudadano de la UE puede sacar su dinero del país e incluso -enviando la correspondiente información a su banco central- puede abrirse una cuenta en euros en otro país. Si luego Grecia sale del euro, esos euros en otro país se salvarían de la previsible devaluación. El fantasma de alguna medida (tendría que ser una especie de corralito) que intentara evitar estas salidas de capital, podría acelerar el proceso.

Y es que la devaluación no evitaría que los ciudadanos griegos tengan las mismas obligaciones monetarias ya que habría que pasar todo a la nueva moneda, tanto deudas como  bienes. Es decir, siguen teniendo el mismo sueldo y la misma hipoteca dentro de sus fronteras y, eso sí, si salen al extranjero su dinero vale muchísimo menos. Yo entiendo perfectamente la inquietud del ciudadano griego  que tenga por ejemplo 100 mil euros ahorrados en su banco de Atenas y que si su país acaba fuera del € pueda acabar teniendo unos “nuevos dracmas” que si sale a Italia resulten equivaler a 50 mil. Y ver como la UE invita a Estonia a entrar en el € en 2011 –un país con serios problemas de credibilidad económica- intentando dar una falsa imagen de fortaleza no es tranquilizador. Y aunque parece que hay unanimidad en que el dinero de la ayuda de la UE en principio la no-quiebra de Grecia debería estar asegurada –de ahí el éxito de las emisiones de letras- al menos durante un año Weber (BCE) calcula que Grecia necesita 80.000 millones para evitar la quiebra, casi el doble de lo previsto.

Por último, en esta semana en la que el planeta Tierra -en forma de volcán- nos ha demostrado una vez más lo vulnerables que somos me gustaría recordar las palabras de Russ Roberts: “Si la economía es una ciencia, es más parecida a la biología que a la física. Los biólogos intentan entender las relaciones de un sistema complejo. Eso ya es bastante difícil. Pero ellos no pueden decirte con precisión lo que le sucederá a la población de una especie particular de ranas si las precipitaciones aumentan este año en una selva particular. Incluso podrían no ser capaces de contar el número de ranas en este mismo momento con ninguna exactitud. En economía tenemos los mismos problemas: nuestros datos son imperfectos y nuestros modelos inevitablemente fallan en dar cuenta de todas las interacciones. La conclusión es que deberíamos esperar menos de los economistas”. Y eso que Russ Roberts lo es.

Algunos datos.

Algunas opiniones.