– Lo bueno es que no importa si nuestros clientes ganan o pierden dinero, Duke&Duke siempre recibe comisiones.
– Bueno, ¿qué piensa usted, Valentine?
– Me suena a que ustedes son una casa de apuestas.

Entre pillos anda el juego (John Landis 1983)

Ayer vimos como un banco de inversión movió miles de millones de dólares en productos que apostaban tanto a que las hipotecas basura se iban a pagar (Negro) como a que iban a dejar de pagarse (Rojo). Wall Street odia ser comparado con los juegos de azar, siempre han intentado cubrir sus productos con un aureola mística con muchas gráficas raras, análisis técnico y terminología financiera, para alejarse de cualquier comparación con un casino, quizás porque uno asume que en la ruleta la banca siempre gana y en la bolsa, a largo plazo, es el inversor el que lo hace.

Los mercados de de valores no se diseñaron para apostar a que una empresa subiese o bajase en bolsa, simplemente se invertía en ella con la esperanza de que cuando se vendiesen las participaciones éstas valiesen más. El dinero invertido lo utilizaba la empresa para el funcionamiento de su negocio. Era un dinero productivo.

Como hay muchos negocios con ciertas particularidades y algunos requieren de una seguridad, hace más de dos siglos se inventaron los futuros, un tipo de contrato que obliga a comprar o vender un número determinado de bienes en una fecha futura y determinada y con un precio establecido de antemano. En el caso de la película con la que abría el artículo, se trataba de futuros de zumo de naranja, de esta manera los agricultores (corrijo, los compradores) tienen una cobertura ante el riesgo ante una tormenta o una plaga ya que tienen fijado por antelación un precio a su cosecha, al igual que los agricultores se garantizan un buen precio aunque haya demasiada cosecha.

Otro caso muy significativo es el del petróleo, en este caso los futuros son necesarios ya que son un excelente mecanismo para que refinerías, aerolíneas y otros grandes compradores de petróleo pudieran firmar contratos a un precio fijo por cierto tiempo y evitar así la volatilidad a corto plazo.

Lamentablemente lo que empezó como una herramienta de cobertura se ha convertido en algo más peligroso. Veamos cómo ha cambiado la película estos años así como la fijación de su precio.

En los ’50 las «siete hermanas» -grandes multinacionales petroleras como la Standard Oil- eran fundamentales en la fijación del precio.

En los ’70, los países de la OPEP se convirtieron en los actores más importantes del mercado.

Ahora, el proceso de fijación del precio del petróleo es totalmente opaco. Sólo unos pocos actores del mercado como Goldman Sachs y Morgan Stanley saben quién compra y vende petróleo. Un 60% del precio petrolero se explica por la especulación de grandes bancos y fondos de inversión como los hedge funds (fondos de cobertura)

El problema es que el mercado está ahora dominado por especuladores como fondos de pensiones y bancos de inversión que no llegan nunca a tomar posesión del crudo, exactamente los especuladores controlan el 70% del petróleo que se intercambia en la Bolsa de Nueva York cuando hace 10 años sólo controlaban un 37% del mercado.

Ojo, no voy a tirar de demagogia diciendo que la culpa de todo es de los especuladores, de hecho los hemos defendido por aquí varias veces como un estabilizador del precio. Nos acordamos de ellos cuando ganan pero nunca cuando pierden, que también son unas cuantas veces.

Lo que si me preocupa es que la cosa se ha desmadrado demasiado con unos productos financieros que como vimos ayer son cada vez más complejos y menos orientados a la inversión en estado puro. Los futuros ya no se utilizan como cobertura, se utilizan en su mayoría exclusivamente como especulación,esto es algo completamente legítimo, cualquiera puede hacerlo al igual que a cualquiera le puede tocar 1 millón de euros en una tragaperras en Las Vegas.

Por tanto pocas son las diferencias actuales entre las operaciones de un banco de inversión y un casino online. Nada tendría de problemático que unos apostasen a rojo y otros a negro si las pérdidas no saliensen de ahí. No añaden valor pero tampoco lo quitan y en el fondo el estado y la sociedad sale ganando ya que cobra impuestos sobre las plusvalías y no paga las cuando hay pérdidas, el problema está en cuando las apuestas entre dos partes ponen en peligro el sistema financiero internacional y además hay que pagar las pérdidas como ha ocurrido en esta crisis.

No me declaro un fiel seguidor de Keynes pero cuando tiene razón hay que dársela y recordar citas suyas como esta:

Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es muy probable que el trabajo esté mal hecho.

En teoría no deberían de existir estos casinos ya que los mercados financieros valoran los activos en su preciso valor intrínseco si se da toda la información públicamente disponible y aquí es donde ha fallado el sistema, no toda la información estaba públicamente disponible existía una Información imperfecta que en muchas ocasiones era directamente un engaño o simplemente falta de profesionalidad por parte del que lo comercializa y exceso de confianza por quien lo compra. Por decirlo de alguna manera siempre le tocaba la tragaperras a los mismos y ya va siendo hora de poner cámaras en el casino para investigar lo que está pasando.

Así que en medio de todo este casino que cuando revienta nos afecta a todos, vemos como la UE se plantea la necesidad de regular el mercado de derivados

“El comisario cree firmemente que hay que poner fin a años de opacidad y comportamientos reservados en esta área”, resaltó su portavoz. El objetivo es “acabar con un comportamiento que condujo a productos financieros tan sofisticados que incluso los que trabajaban con ellos no los comprendían ni tampoco sus posibles consecuencias”.

“Necesitamos un sistema con más transparencia, que permita evaluar mejor los riesgos. Y más responsabilidad. La transparencia es un prerrequisito de la responsabilidad. Y esto ayudará a devolver la ética y la moralidad al corazón de nuestro sistema financiero”, dijo Hughes.

¿Qué diferencia véis actualmente entre, por ejemplo, Goldman Sachs y el «Caesar Palace? ¿No deberían someterse ambos a la misma legislación y regulación?.