Nuestro entrañable jefe de la FED, Ben Bernanke defendía las ayudas a los bancos mediante la siguiente analogía. Imagínate que a tu vecino le da por fumar en la cama y en un descuido se queda dormido se le cae el cigarro e inicia un incendio. En este caso podemos darle una lección negándonos a llamar a los bomberos y así que su casa se quede en ruinas y aprenda, sin embargo correríamos el riesgo de que el fuego se propagase a las demás casas del vecindario con el peligro que ello conlleva. Así que lo primero y más urgente es apagar el fuego y después ya veremos cómo se hace frente a las reparaciones y sanciones.

Pero vamos a cambiar un poco la historia. Imaginemos que la casa del vecino se está quemando con mucha fuerza, tanta que incluso pondría en peligro las vidas de los bomberos. En este caso lo que se suele hacer es dar por perdida la casa y proteger a las casas vecinas para impedir que el fuego se propague. En este supuesto además de no poner en peligro las vidas de los bomberos, el culpable sufre un fuerte castigo que le quitará las ganas de fumar y seguramente, en un futuro, le hará instalar alarmas contra incendio, comprar extintores y proteger mejor su vivienda. Es una lección cara, pero seguro que no se le olvida. Afortunadamente para el pobre fumador que lo ha perdido todo, el banco cuando contrató la hipoteca le obligó a acogerse a un seguro obligatorio que le cubría entre otras cosas las pérdidas por incendio. Es posible que como era un poco despistado, la casa vieja y de madera, él  un fumador empedernido y no tenía ninguna medida contra el fuego, al tener más riesgo el seguro le costó más.

Ahora cambiemos de protagonista y en vez de poner al fumador durmiente, pongamos a la banca e intentemos jugar con nuestra historia alternativa en vez de la que cuenta Bernanke.

Bernanke partía del «demasiado grande para dejar caer», la necesidad de sacrificar bomberos en un incendio que está condenado a destruirlo todo. A no enseñar ninguna lección a los culpables que obran de manera peligrosa sin contar con un seguro a terceros. Una idea que comentaban el otro día en el Washington Post (del cual cojo unos párrafos para este artículo) es la posibilidad de crear un impuesto que recoja de algún modo la contribución que cualquier entidad financiera tendría en una crisis global como la que hemos pasado. De alguna manera, un seguro a terceros. A fin de cuentas, si el banco nos obliga a contratar un seguro cuando pedimos una hipoteca ¿Por qué no vamos a pedirle un seguro a él por si rompe algo en el sistema financiero y nos mete en una crisis?

Como es lógico, todas las empresas hacen lo imposible para reducir al mínimo sus impuestos, por tanto  tendrían un incentivo para la elección de actividades menos arriesgadas y asumir menos deuda, dando lugar a un sistema más seguro y con más sólidez financiera. El dinero recaudado serviría para compensar a quienes sufren los daños colaterales de las crisis financieras- las instituciones financieras y empresas solventes en la economía real que sufren de la situación de pánico que generan los culpables. Viene a ser como nuestro seguro del coche, solemos ser más cautos y a dar los mínimos partes anuales para que al año siguiente no nos suban la factura. Al igual que en las mutuas, los malos conductores son los que premian a los buenos.

Para entender por qué esta iniciativa es necesaria, tenemos que recordar lo que realmente llevó a la crisis. El riesgo sistémico surge cuando las instituciones financieras no tienen el capital suficiente para cubrir sus deudas y sus inversiones arriesgadas. Como resultado, cuando las apuestas van mal, las instituciones fallan y con ello el crédito se congela – y sin crédito, se desploma el comercio y las economías caen en recesión. Eso es precisamente lo que ocurrió con algunos de nuestros más grandes instituciones: Fannie Mae y Freddie Mac, Lehman Brothers, AIG, Merrill Lynch, Washington Mutual, Wachovia y Citigroup, entre otros, muchos de ellos con respaldo gubernamental  y por tanto la garantía de que si las cosas iban mal sería el estado quienes les echaría un cable. Vamos, que circulaban sin seguro porque no les hacía falta.

No sería una tarea fácil calcular esta tasa aunque si tiramos de cifras históricas veremos que de media la grandes crisis financieras se producen cada 50 años y cuestan entorno al 5% del PIB, esto es en el caso de EEUU una tasa anual de 14 mil millones dólares en el sector financiero de EE.UU, que vistas las cifras que hemos movido es calderilla.

Aunque parezca una locura determinar cómo y qué empresas pueden contribuir a un riesgo global financiero es algo bastante factible. Por un lado debemos ser capaces de estimar el tamaño de sus responsabilidades, su influencia, pérdidas petenciales así como su grado de interconexión con el resto de el sistema financiero. A excepción de este último factor, todo puede ser calculada a partir de los datos disponibles públicamente. De hecho, la Stern School of Business  lo hizo en un artículo titulado «Medición de Riesgo Sistémico«, en el que analizaron el riesgo para las principales firmas financieras en junio de 2007, antes de que estalló la crisis. Las seis empresas con el mayor riesgo para el sistema financiero eran las siguientes: Bear Stearns, Freddie Mac, Fannie Mae, Lehman Brothers, Merrill Lynch y Countrywide Financial.

Irónicamente, esta crisis ha empeorado el riesgo a sufrir otra crisis sistemática ya que la diversas fusiones y compras derivadas de las quiebras de muchos bancos ha llevado a la creación de instituciones cada vez más grandes y con un potencial de riesgo mayor.  Ahora son menos pero más grandes como para dejarlas caer. Poco a poco en Europa vamos viendo una tendencia a crear nuevas tasas a los bancos aunque me da la impresión de que son con afán recaudatorio en vez de preventivo para nuevas crisis e incluso ayer el FMI sugirió gravar a las entidades en función del riesgo que supongan para el conjunto del sistema que sin conocer los detalles suena a algo parecido a lo comentado hoy.

Esperemos que trás haber apagado el incendio a los responsables ya que no han pagado la reparación al menos les de por dejar de fumar en la cama.