El comic siempre se ha caracterizado por ser una de las ramas del entretenimiento que más rápido ha sabido reflejar las preocupaciones de la sociedad quizás porque es el de desarrollo y publicación más rápido.

Como suele ser habitual en nuestro país, uno de los más veloces en plasmar la situación económica fué Super López que ya en Mayo del 2007 sacó su número titulado «Hipotecarión». Veamos de que iba el comic.

Le toca el turno al tema inmobiliario, la gente pide y se les conceden hipotecas a cascoporro, cada vez se construyen más y más edificios llenos de viviendas, y la burbuja inmobiliaria sigue creciendo estrepitosamente, teniendo un futuro predecible como toda burbuja: PLOF.

De modo que, con esta idea, el autor metaforiza con sus personajes una historia no tan interesante como otras, en la que tras una subida de sueldo general en la empresa de Juan López y con un resacón del quince, la señorita Luisa Lanas comienza a ver pisos para hipotecarse junto a su pareja el resto de sus días, pero Juan, que no quiere hacerlo, decide ir a descansar a casa… para despertar como Superlópez, en un nuevo mundo en el que, si no pagas la hipoteca o el alquiler, te derriban la casa. Y no sólo eso, sino que eres un lastre para el gobierno, un banco único que todo lo maneja, y tienes que ser destruido junto a tus enseres.

Aunque los reyes del comic patrio tampoco se podían quedar atrás y hace poco sacaron su número «¡por Isis, llegó la crisis!» con la siguiente portada con la cual muchos os sentiréis identificados en vuestro trabajo.

En él podemos ver a los miembros de la TIA haciendo un Pic-nic al lado de el vertedero «El boñigal» con Mortadelo diciendo «¡Ah! ¿Recuerda antes de la crisis, aquellas reuniones con la dirección de la TIA en un hotel de lujo con restaurantes de seis tenedores?»

Ayer mismo nos enteramos de que Peter ParkerPeter –la persona que se esconde tras la máscara del hombre araña– no sólo tendrá que preocuparse por luchar contra sus enemigos, sino que también tendrá que enfrentarse a la cruda realidad de ser un parado más en la ciudad de Nueva York (en la imagen vemos el momento del despido).

Por tanto vemos que tanto la sociedad como la cultura de alguna manera ha cambiado y han asumido que estamos ante un delicada situación económica, lo cual es una buena noticia ya el reconocer y somatizar un problema suele ser primer paso para resolverlo.

Mientras observamos como los comics reflejan la crisis, el negocio alrededor de ellos experimenta otra burbuja que nos recuerda los excesos producidos en otros sectores, para muestra una noticia de la semana pasada:

Poco le ha durado al último habitante de Krypton el título de «cómic más caro de la historia». El espectacular récord de un millón de dólares alcanzado por la primera aparición de Superman en el primer número de Action Comics sólo ha podido ser disfrutado durante tres días, siendo reemplazado en este particular y novedoso podio de ganancias por otro de los enmascarados carismáticos, Batman. Una copia en perfecto estado del número 27 de Detective Comics, en el que aparecía por primera vez el hombre murciélago creado por Bob Kane, alcanzó en subasta la escalofriante cifra de 1,07 millones de dólares, unos 792.000 euros.

De momento, parece que sólo los personajes fundacionales del género de finales de los años cuarenta han sido los elegidos, pero los aficionados con copias en buen estado de las primeras apariciones de Wonder Woman, Capitán América, Los cuatro fantásticos o Spiderman están dejando de ver sus adorados ejemplares «incunables» como la ilusión máxima de un coleccionista, para ser transformados en jugosas inversiones que pueden alcanzar precios incalculables.

Claro, es que los comics «Nunca bajan»…

No deja de ser sorprendente que mientras Spiderman está en el paro sus comics  alcancen cifras récord. ¿Será un reflejo de la realidad? ¿Hasta cuándo seguiremos creando burbujas?