Ayer se cumplieron 60 años del nacimiento del TALGO, (Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol). En las iniciales podemos ver dos nombres igual de importantes para la creación del proyecto, el de su diseñador Alejandro Goicoechea,  y del financiero Luís Oriol. Veamos un poco la historia del invento.

El 21 de agosto de 1941, el ingeniero Español Alejandro Goicoechea llevaba a cabo con éxito la prueba de una solución singular para el guiado de los ejes de los vehículos ferroviarios. Se trataba de una original estructura rodante, constituida por una larga armadura, realizada a base de módulos formados por triangulos isósceles, en cuyas bases estaban montadas unas ruedas unidas entre sí de tal forma que, de una manera natural, los ejes eran guiados sobre la vía evitando el ataque directo de las ruedas sobre el carril exterior de las curvas. Esta estructura rodante diseñada por Goicoechea alcanzó los 75 km/h entre Leganés y Villaverde (Madrid).

Teníamos un buen prototipo, pero como siempre hacía falta dinero para comercializar el producto así como para seguir invirtiendo en I+D, veamos como se consiguió.

El mecenas entusiasta de Goicoechea fue José Luis de Oriol y Urigüen, fundador de la empresa eléctrica Hidrola -después Hidroléctrica Española y actualmente Iberdrola-, quien, tras dejar la firma en manos de su hijo José María Oriol y Urquijo en 1941, aportó el capital necesario para la creación de Patentes Talgo S.A. en 1942.

De ahí en adelante, el Talgo ha recorrido un camino de éxito. Durante los años 40 se realizaron las pruebas con diversos trayectos entre Madrid y Guadalajara, en los que se llegó a alcanzar los 242 kilómetros por hora.

A partir de los años 70, las historias se separan un tanto, dado que Goicoechea centra su atención en nuevos proyectos, como el tren vertebrado -del que se realizó una prueba en Las Palmas-, o el tren-jet, que proponía aplicar las turbinas que usaban los aviones al ferrocarril. Nunca se hizo rico, pero era consciente del impacto de su invento, si no por el reconocimiento de sus colegas -siempre se sintió minusvalorado-, si en el ámbito económico.

Mientras esto ocurría hace 60 años y en plena dictadura ayer vimos como el gobierno nos presentó un documento de 32 páginas con el que espera crear 350.000 puestos de trabajo en dos años. Un documento que no tira ni de Goicoecheas (I+D) ni de Orioles (emprendedores) si no del mismo sector que nos ha llevado a la situación en la que estamos. El ladrillo, veamos sus propuestas.

Independientemente de que se vaya a incentivar la rehabilitación de viviendas en un país que tiene más de un millón de viviendas sin habitar. Creo que es importante recalcar que el gobierno no crea puestos de trabajo más allá del de los funcionarios, el Gobierno debe generar las condiciones ideales para la creación del empleo y eso nos guste o no lo hace en España principalmente las PYMES y los autónomos que tan mal representadas están en el «diálogo social»

Me da la sensación de que hoy en día la repetición de un Talgo español sería algo muy difícl ya que Goicoechea posiblemente estaría en EEUU y Oriol en alguna constructora.

Afortunadamente la iniciativa de los pequeños empresarios e inversores está muy por encima de las administraciones locales y centrales y si ya en la época de Franco eramos capaces de crear tecnología punta me queda la esperanza de que podremos salir de esta entre todos aunque sin ayuda de nadie.