El martes hablamos por aquí acerca de las lecciones que podemos sacar de un mercado aparentemente libre como son los de las comunidades virtuales, hoy veremos otro ejemplo, de un mercado bastante peculiar aunque mucho más duro y desagradable, el del narcotráfico. Uun negocio que ha encontrado su hueco en la crisis ya que es una indudable fuente de liquidez.

La escasez de capital y créditos provocó que nuevamente sea «relativamente fácil» para los narcotraficantes colocar efectivo en los bancos,

Según comentaba el director general de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, «Tenemos indicios de que los bancos no actúan con tanto cuidado en el control del ‘cash’ (efectivo)», consideró Costa. Se estima que el valor del negocio ilegal de drogas en todo el mundo alcanza los 300.000 millones de dólares (más que el PIB de Portugal).

¿Y cómo funciona, desde el punto de vista «empresarial» este negocio?. Para ello tiro de un artículo publicado en el New York Times, así que abróchense los cinturones, que viajamos  a México…

Vemos a dos directivos de éxito sentados el uno frente al otro en un despacho hace unos meses en Ciudad Juárez, ciudad mexicana destruida por la violencia. El hombre propuso un precio de 4.000 pesos. La mujer insistió en que no podía pagar tanto. ¿Qué tal 2.500?

Se llegó a un acuerdo, y el hombre, un extorsionista vinculado a una de las conocidas organizaciones de tráfico de drogas mexicanas, el Cártel de Juárez, se levantó rápidamente y se marchó. Temblando y secándose las lágrimas al hablar de la extorsión, la mujer informó de que ahora entrega un sobre con miles de dólares al cártel cada semana, 2.500 pesos, aproximadamente 200$, por cada negocio que su familia realiza en esta ciudad, que se ha convertido en la zona cero de la guerra de la droga mexicana.

Las drogas ilegales constituyen la mayor parte del negocio de los cárteles mexicanos, generando miles de millones de dólares al año. No obstante, los cárteles se ven afectados por la situación del mercado al igual que otros negocios, y, desde una perspectiva económica, las interrupciones en su cadena de suministro y los crecientes costes de las ventas les han obligado a diversificar sus negocios para mejorar su flujo de efectivo y asegurar su permanencia en las rutas de entrega decisivas.

Una patrulla del ejército contra el narcotráfico de Reynosa, ciudad fronteriza mexicana  junto a McAllen, Texas, destina solo parte de su tiempo a la búsqueda de drogas, armas y dinero. El ejército asaltó una noche una casa en la que los narcotraficantes armados conocidos como los Zetas retenían a numerosos inmigrantes provenientes de América Central que se dirigían a los Estados Unidos, mientras exigían a sus familiares una recompensa. La patrulla aprehendió vehículos utilizados por los traficantes, muchos de ellos robados en la frontera con Texas. Asimismo, la patrulla vigilaba instalaciones petroleras pertenecientes al gobierno mexicano, ya que los Zetas suelen irrumpir en ellas durante la noche, roban petróleo y utilizan documentos de importación falsificados para pasarlo a través de la frontera.

Las nuevas operaciones refuerzan la idea de que los cárteles son sociedades a la vez que empresas dedicadas a la delincuencia, algo que las autoridades consideran que queda patente al estudiar las estructuras organizativas y labores internas de los grupos.

«Tienen un Consejero Delegado y un Consejo de Administración», menciona Jesse Guillen, ex fiscal de Laredo, Texas, que ha intervenido en casos contra los Zetas. «Hay individuos que son sus músculos, la gente de primera línea. Luego están los operativos especiales. También hay profesionales, personal de oficina que se ocupa de los temas legales y de contabilidad.»

En escritos de acusación de los Estados Unidos contra máximos líderes del cártel, los fiscales federales se referían a Vicente Carrillo Fuentes, fundador del Cártel de Juárez, como la persona que ocupaba «el puesto de supervisión y gerencia» dentro del cártel y como el «principal administrador, organizador y líder» de la empresa dedicada a la delincuencia que generó millones de dólares en «ventas brutas» durante un año a través del tráfico de cocaína.

«Cuando estos sindicatos del crimen llevan a cabo otro tipo de operaciones, es lógico pensar que se están `diversificando´» menciona Lucinda Vargas, ex economista del Federal Reserve Bank, que actualmente dirige el plan estratégico de Juárez, un esfuerzo por renovar la comunidad. «Tienen una `ventaja comparativa´ y `están mejor equipados´que  la competencia. Tienen `economías de escala´y un `mercado´. Son ilegales y crueles, pero se comportan dentro de unos fundamentos económicos.»

Alguien que entiende esto mejor que la mayoría es Chris Heifner, un catedrático de economía de la universidad de la comunidad, que se dedicó durante un tiempo al contrabando de drogas desde el sur de Texas a ciudades más al norte, y que entregaba los ingresos a los jefes del cártel en Juárez.

Comenta que fue detenido en el año 2000 por llevar un cargamento de marihuana por valor de 300.000$ en su coche de alquiler, y que después estuvo trabajando durante años como informador de la Drug Enforcement Administration (Dirección de Lucha contra la Droga). En la actualidad, tras haber realizado un máster en administración de empresas, es ponente y catedrático de economía en El Paso Community College, y está trabajando en un libro sobre su experiencia como profesional que además traficó para un cártel.

«He conocido mucha gente de todos los estratos sociales vinculadas al negocio», mencionó, indicando que los traficantes de drogas no siempre cumplen con el perfil estereotípico de un traficante de drogas. «En una ocasión conocí a un contable que tenía cuatro guardaespaldas y una caravana de vehículos. Era importante.»

Algo que observamos tanto en la economía de los mercados ilegales como en el mundo real o incluso en el virtual es que el comercio está por encima de cualquier barrera o traba que imponga y al final, tanto la oferta como la demanda se acaban encontrando aunque sea con métodos tan dramáticos como los de los cárteles de la droga. Sabiendo esto y al igual que se está «refundando» el libre mercado ¿No deberíamos replantearnos también ciertas prohibiciones que están produciendo tanto daño?