Esta mañana hablamos sobre el miedo a las nuevas tecnologías que tienen aquellos que las ven como una amenaza y no como una oportunidad. Empezamos la semana con el ejemplo del telégrafo, precursor del teléfono y por extensión de Internet. Estos avances tecnológicos llevan también ciertos avances sociales, veamos un ejemplo.

Las primeras compañías telefónicas y especialmente AT&T, estaban entre los principales empleadores de mujeres americanas. Daban empleo a grandes ejércitos de hijas de las clases medias americanas: en 1891, ocho mil mujeres; hacia 1946, casi un cuarto de millón. Las mujeres parecían disfrutar trabajando en el teléfono; era un empleo fijo, respetable, se paga babastante bien para lo que solían pagar a una mujer en el trabajo y por último, pero no por ello menos importante, parecía ser una buena contribución al bienestar social de la comunidad. Las mujeres consideraron atractivo, el ideal de servicio público de Vail. Esto era especialmente cierto en áreas rurales, donde las operadoras, haciéndose cargo de extensas líneas colectivas rurales, disfrutaban de un considerable poder social. La operadora conocía a todos los que estaban en la línea y todos la conocían a ella.

Bruce Sterling.

¿No creéis ridículo renunciar a ciertos avances sociales y tecnológicos por culpa de un lobby con un modelo de negocio anticuado?.

Mucho se ha hablado en la red estos días y otra vez ha quedado demostrado que nuestros gobernantes hacen oídos sordos a lo que gritan los ciudadanos. Así que para no crisparme más paso al habitual resumen del día.

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