El puenting lo inventó a principios de los 70 un escalador alemán  que conectó una cuerda en uno de los puentes que cruzan el río Les Usses (Francia) y saltó desde el otro. Sin duda las sensaciones del puenting tienen que ser bastante fuertes, más incluso que las de tirarse en paracaidas ya que al tener la referencia del suelo más cerca experimentamos mayor velocidad lo cual nos hace descargar más adrenalina. No lo he practicado nunca ni creo que lo haga. El miedo a la altura me parece una ventaja evolutiva y no pienso luchar contra ella. No obstante aquellos que lo han probado, una vez superado ese miedo repiten siempre que pueden.

En lo laboral, tenemos otro miedo similar al que se tiene antes de lanzarse desde un puente y es el miedo a perder el trabajo, sobretodo en días como estosm pero al igual que muchos saltadores que se ven paralizados durante los primeros segundos del salto, una vez realizado este, se sienten completamente liberados. Hay muchas veces que es menos estresante perder el trabajo que permanecer en él. Al menos eso es lo que nos cuenta un reciente estudio de la universidad de Cambridge.

Los datos sugieren que los trabajadores que se sienten inseguros en su trabajo, muestran similares niveles de ansiedad y depresión que aquellos que están desempleados. Con la diferencia de que una persona recien despedida podría salir de esta situación en unos seis meses momento en el cual mejoraría, mientras que el estado mental de las personas que están perpétuamente preocupadas por su trabajo continúa deteriorándose más y más.

La razón de este comportamiento radica en la tendencia que tenemos a sobreestimar los efectos de situaciones negativas. Muchas veces sufrimos más pensando en lo que puede ocurrir, que cuando ya está pasando lo que tanto temíamos.

Quizás la mejor muestra de esto es la reducción del absentismo laboral que se ha producido estos meses.

No hay mal que por bien no venga. O al menos eso predica el refrán y así lo están viviendo en muchas empresas, donde han visto cómo con la crisis se ha reducido el absentismo laboral. Directivos de varias empresas han constatado que el absentismo se ha visto reducido por el impacto de la crisis económica, que infringe cierto temor en los trabajadores a perder el empleo, lo que repercute en una eventual caída del número de ausencias por enfermedad de corta duración.

Será porque 7 de cada 10 empleados cree que su puesto de trabajo corre peligro.

Pero esto no es nuevo, tirando de hemeroteca me encuentro con este artículo del El País del año 82 que nos dice que el miedo al despido rebaja los índices de accidentes laborales y el absentismo. Lo cual, viendo la fecha del artículo, nos recuera de nuevo que las crisis son cíclicas y ya nos tocaba una ¿no?

Queda por saber si esa reducción de absentismo laboral y ese miedo a perder el trabajo se acaba convirtiendo en un incremento de la productividad, lo cual no vendría mal para nuestra economía (ni para el empleado, si se ve recompensada).

Hay que tener en cuenta, que los resultados del estudio no son exportables a todos los países, ya que influye mucho la relativa tranquilidad que dan los subsidios al desempleo, mucho más generosos en Europa que en Estados Unidos, por ejemplo.

Si todo esto no os tranquiliza, siempre podemos consolar con otro estudio que dice que  las empresas despedirán menos, pero subirán poco los sueldos y no contratarán.

Así que para librarnos de ese estrés, recurro a las palabras de un filósofo chino (Lin Yutang)

La verdadera paz de espíritu viene de la aceptación de lo peor. Psicológicamente, creo que esto significa una liberación de energía

Por tanto, el tema a debate hoy me gustaría que girase entorno a vuestras experiencias. ¿Os han despedido alguna vez? ¿Cómo os sentísteis? ¿Tenéis miedo a perder el trabajo?