El modelo económico chino (que algunos han denominado “mercantilismo salvaje”) consiste en acumular miles de millones de dólares producto de su impresionante superávit comercial, inundando el mundo con sus mercancías de bajo coste, y consolidar un Imperio mediante la acumulación de activos –principalmente  bonos del Tesoro de Estados Unidos (aquí lo podéis ver gráficamente)

Pero hasta como ejemplo mercantilista el caso chino es anómalo. Sólo es posible el experimento chino –abrumadoramente exitoso si se atiende al sostenido crecimiento de su Producto Interno Bruto– en un mundo que ha dejado atrás el mercantilismo nacionalista para entrar en el capitalismo global y sólo se explica el éxito comercial de China por la avidez que tienen los mercados globales de bienes cada vez más baratos y competitivos. Es decir, es un mercantilismo que tiene éxito porque el resto del mundo ha abrazado la globalización.

Para colmo el mercantilismo chino florece en medio de una dictadura que sigue, para todo efecto ideológico y retórico, los cánones de una marxista dictadura del proletariado. Nueva paradoja: los proletarios chinos siguen en la pobreza mientras alimentan la fiebre de consumo del mercado global, es decir, su pobreza alimenta el capitalismo. ¿Hasta cuándo aguantarán? ¿Será posible durante mucho tiempo un sistema capitalista que se basa en el miedo de los trabajadores a reclamar sus derechos, que utiliza el comunismo únicamente como excusa retórica para justificar un comportamiento dictatorial?

Ya hay señales que indican que no sólo la burbuja de la bolsa china ha estallado a pesar de las bajadas de tipos de interés:

Además es evidente que tanto su industria (producción de acero por ejemplo) como el propio comercio mundial (expresado por el Baltic Dry Index que valora el volumen de transporte marítimo) han entrado en crisis:

Estos datos sólo afectaran notablemente al nivel de vida de una pequeña parte de la población china -en porcentaje-, la que vive en las grandes ciudades de la franja este (y que más se han beneficiado del crecimiento de los últimos años) pero sí nos repercute a todos nosotros. ¿Por qué? Los enormes superávits comerciales chinos han empujado a los consumidores occidentales, sobre todo estadounidenses, a pautas de consumo desorbitado pero la crisis actual afecta en mayor medida a los productos más caros. Tanto a los que son más difíciles de conseguir sin financiación (vivienda y autos) como a los de mayor calidad y precio. La crisis puede llevar estas navidades a que en vez de “Barbies” se compren los modelos de imitación chinos al igual que no hace mucho el gobierno español decidió comprar los tricornios allí, si en alimentación nos hemos pasado muchos a las marcas blancas, ¿Qué no haremos por ahorrar en productos menos sensibles a nuestra salud? Por otra parte, la economía china es muy dependiente del crudo –al estar basada en la industria- y la bajada de su precio le beneficia mucho, así como su falta de compromiso con el medio ambiente que le lleva a utilizar grandes cantidades de su carbón nacional. Si a eso sumamos el control sobre los trabajadores -y por tanto la ausencia de huelgas y reivindicaciones salariales típicas en Occidente- su productividad seguirá siendo muchísimo más alta mientras aquí los estados deben aumentar su gasto social por el aumento del paro.

Es por ello que yo creo que China está, a pesar de las cifras, mejor preparada para afrontar esta crisis ya que es posible que en Occidente no sólo no reduzcamos el consumo de productos chinos, incluso es posible que lo aumentemos.

PD – Si pones TIANANMEN en google imágenes en España sale esto:
http://images.google.es/images?svnum=100&hl=es&lr=lang_es%7Clang_en&safe=off&q=tiananmen&btnG=B%C3%BAsqueda
Y si lo pones en google imágenes de China sale esto otro:
http://images.google.es/images?svnum=100&hl=es&lr=lang_es%7Clang_en&cr=countryCN&safe=off&q=tiananmen&btnG=B%C3%BAsqueda