Errores del monopoly

nonopolyPronto llegan los reyes y los juguetes. Podemos caer en la tentación de regalar juegos educativos y puestos a educar hacerlo a lo grande con el Monoply y así  preparar a los niños para el mundo de verdad. El objetivo es bien sencillo: el jugador más rico gana. Para ello tiene que comprar, alquilar y vender bienes, de esta manera aprenden que los valores de los bienes se basan principalmente en su ubicación, y reciben lecciones económicas sobre la escasez, la compensación y la adopción de decisiones con información imperfecta.

Aún así, si esperas que los niños aprendan algo sobre finanzas mientras juegan, es mejor que conozcas algunas de las imprecisiones que hay que tener en cuenta.

Veamos… los errores del monopoly

La mayoría de los precios no se basan en el precio de mercado
En el Monopoly, los precios de los bienes sin edificar, casas y hoteles son planos, y los alquileres que los jugadores tienen que pagar cuando caen en los bienes de otros son fijos. Los valores de los bienes del juego están preestablecidos por una autoridad central (la banca) en lugar de fluctuar en función  de la oferta y la demanda como ocurre en la vida real, al menos, en las sociedades capitalistas, y el Monopoly es claramente capitalista. Sin embargo, las reglas reflejan la realidad en cierto modo, dado que permiten a los jugadores negociar operaciones sobre bienes sin edificar, ferrocarriles y suministros (pero no sobre las casas y hoteles), con base en cualesquiera valores acordados.

Se impone el “tocatejismo”

Los jugadores del Monopoly deben pagar a tocateja por los terrenos y las estructuras en lugar de financiarlos con una hipoteca. Las hipotecas se utilizan únicamente cuando los jugadores tienen problemas financieros. Pueden hipotecar los bienes de los que son titulares a la banca por el precio impreso en la tarjeta para esa propiedad. Por ejemplo, un jugador que sea propietario del “Paseo del prado”, comprada por 300€, puede conseguir 100€ hipotecándosela a la banca. Mientras el bien está hipotecado, el titular no puede percibir los alquileres. En la vida real, la mayoría de la gente no paga en efectivo sus bienes, hacen uso de hipotecas y los propietarios de bienes perciben alquileres de bienes hipotecados constantemente.

Otro aspecto de la titularidad único en el Monopoly es que los jugadores no pueden construir sobre sus propiedades hasta que son titulares de todos los bienes del mismo color, y deben construir de forma uniforme sobre ellos. Los jugadores además tienen que construir pequeñas estructuras (casas) antes de poder construir grandes estructuras (hoteles). Aunque en la vida real las reglas restringen las construcciones que los propietarios pueden edificar en sus bienes a través de ordenanzas municipales, restricciones en función del vecindario y los requisitos de las comunidades de propietarios, no es preciso ser titular de dos o tres bienes adyacentes para poder construir, y no se exige la construcción de múltiples pequeñas estructuras antes de una de mayores dimensiones.

Los ingresos se basan en la suerte, no en la habilidad
En el Monopoly, recibes 200€ de sueldo cada vez que pasas por la casilla de salida. La frecuencia con la que pasas por esa casilla depende de la suerte que tengas con los dados y las tarjetas de suerte y banca que pueden ayudarte a avanzar en el tablero. Los ingresos también se basan en las propiedades en las que caigas y si puedes acumular bienes del mismo color que te permitan percibir alquileres de tus oponentes. Los jugadores reciben dinero y pagan cuando obtienen por azar cartas con instrucciones como  «te han nombrado presidente de la comunidad: paga a cada jugador 50€».

En la vida real, la cantidad de dinero que ganas se basa fundamentalmente en el desarrollo de habilidades y en el trabajo duro. Únicamente un pequeño porcentaje de la población (ganadores de juegos de azar y beneficiarios de herencias) recibe ingresos basados en la suerte. Pensar que los ingresos se basan en la suerte es una actitud contraproducente que impide que mucha gente logre su potencial financiero.

Los impuestos son cuestión de azar
Nunca sabes cuántos impuestos sobre tus ingresos o tus bienes pagarás o cuándo tendrás que pagarlos en el Monopoly, y los impuestos se gravan a los jugadores aleatoriamente, no en función de sus actividades económicas reales.

Los jugadores de Monopoly no pagan impuestos sobre la renta con regularidad, únicamente cuando caen en la casilla del impuesto del tablero. Si el Monopoly se pareciera a la vida real, los jugadores pagarían impuestos cada vez que pasasen por la casilla de salida y cobrasen los 200€; también los pagarían cuando sacasen cartas como «recibe 25€ por servicios» «por la venta de acciones obtienes 45€» y «has ganado el segundo premio en un concurso de belleza: obtienes 10€».

No hay impuesto sobre los bienes sin edificar, mientras en la vida real los impuestos sobre el patrimonio se basan en el valor tanto del terreno como de la construcción. Si en vez de jugar a una versión local (como la de Madrid o Barcelona) jugamos a la versión “España” la cosa se vuelve todavía más imprecisa ya que los impuestos variarían en función cada comunidad autónoma, viendo como un jugador se arruinaría por el impuesto de patrimonio mientras otro lo hace por el IBI…

La banca puede cometer errores permanentes a favor del cliente
El Monopoly permite que saques una tarjeta que diga «Error de la banca a tu favor: recibes 200€». En la vida real, si el banco se equivoca a tu favor únicamente será algo temporal. Si gastas dinero que han depositado por error en tu cuenta y no lo devuelves has cometido un robo. Tendrás que devolverlo e incluso te podrán multar.

La riqueza es un juego de suma cero
El último jugador que quede después de que todos los demás hayan quebrado gana el juego en el  Monopoly. Esta regla implica que la acumulación de riqueza es un juego de suma cero. Solo una persona puede conseguir el éxito financiero final y solo si el resto se queda en la miseria.

La realidad es algo más complicada y afortunadamente uno se puede enriquecer sin empobrecer a los demas. Todos pueden ganar (aunque no sea lo más común), es lo que tiene el progreso.

La conclusión
Al final, el Monopoly es simplemente un juego, e incluso si algunas de sus lecciones financieras son totalmente inexactas y pese a estos errores, da a los niños la percepción de cosas como hipotecas, quiebra, propiedad de bienes, gestión del dinero, impuestos… y la lección más importante, que la banca siempre gana.

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Escrito por Carlos Lopez el 26 de diciembre de 2012 con 53 comentarios.

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53 comentarios

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# 51, krollian
26 de diciembre de 2012, a las 20:35

El dueño de Esabe tenía cinco yates y no pagaba a sus empleados
http://www.seguridadytribunales.es/el-dueno-de-esabe-tenia-cinco-yates-y-no-pagaba-a-sus-empleados/

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# 52, oreidubic
26 de diciembre de 2012, a las 20:35

 

Gracias a todos..

 

Sorpresón que me he llevado al ver la reacción de todos vosotros,,,, y es que como decía aquél (¿Hume?), el hombre (y la mujer) es bueno por naturaleza.

 

La conciencia limpia y tranquila y a por otra experiencia…… la verdad es que tenía alguna cosita medio arrancada pero sin el cojín del empleo “seguro” da un poco de miedo…. Esta semana (corta en Catalunya) ya tengo unos contactos que desarrollar y hay alguna cosita rondando que me marcará el tempo.. si las cositas van bien, será rápido… y si no, paciencia…

 

Pero lo digo sinceramente… ha sido todo un alivio y saber cuanto antes con quien estás jugándote los cuartos es una suerte.

 

No tiene nada que ver el despido con el gasto porque la empresa tiene un cierre diferente a 31 de diciembre… ha sido porque la gente es así… igual el jefe tenía las vacaciones cogidas hasta reyes y así se saca un muerto de encima… viendo esto, la verdad es que mejor fuera que dentro..

 

Si tienes que sacrificar 10 horas diarias de tu vida con gente que no tienen el mínimo de compasión solo pueden pasar dos cosas.. que te vuelvas como ellos o que estés muy incómodo.. quizás ha pasado lo mejor.

 

Y en ningún momento querría que uno de los veteranos saltara para yo quedarme allí,,, mi planteamiento a la situación actual fue siempre diferente y no pasaba en ningún momento por disminuir recursos si no rentabilizarlos al máximo con un intento de aumentar cuota de mercado ya que por marca y por cierres de competidores se posía aprovechar la situación para mejorar el posicionamiento de la empresa… pero vienen unos consultores y dicen que sobran 14 y que te va a costar X y que lo vas a amortizar en 2 años y ala… el propietario muerde el anzuelo… da por perdida esta oportunidad y solo busca la supervivencia, no la excelencia…

 

Moraleja…. De mis tiempos en supermercados… cuando disminuyes la gente que trabaja en el punto de venta, como máximo vas a vender lo mismo… lo normal es vender menos… y lo que casi nunca pasa es que vendas más…. Como vendes menos, sacas a otro.. y así sucesivamente… cunado lo tienes todo destrozado el consultor que colaboró contigo ya ha cambiado de empresa, de proyecto o, simplemente, ha desaparecido..
 
 

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