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Reglas para una discusión inteligente

En todos los trabajos siempre hay discusiones. Se discute con el jefe y con los compañeros. No me refiero sólo a esas discusiones en las que la gente se enfada, se trata también de pequeñas negociaciones diarias, en la que uno siempre quiere salir victorioso. Si esto se consigue en poco tiempo, mejor que mejor, ya que todos estamos muy ocupados.

Sobre todo si tienes que negociar con tu jefe, más vale que vayas bien preparado y con las ideas claras, porque seguramente, no dispondrás de mucho tiempo.

Capta su atención rápidamente

Los estudios indican que en una conversación telefónica, el oyente está considerando la posibilidad de seguir escuchando o no a los 7-11 segundos. En las reuniones cara a cara, te hay un poco más: 30 segundos es el tiempo del que dispones para captar la atención de la persona que te está escuchando. Si no lo consigues, estás perdido. 

Cuidado con los signos de aburrimiento

Hay muchas señales en el lenguaje no verbal que nos hacen saber si una persona se está aburriendo o no: mirar el reloj, mirar por encima del hombro, ojos vidriosos… Si la conversación es por teléfono, también podemos detectar muchos signos, como pausas prolongadas, sonidos en segundo plano (del teclado, grapadora…)

Intenta cambiar rápidamente el tono de la conversación o dale un giro para seguir captando la atención de la persona que te está escuchando.

Pide permiso para poner las cosas en contexto

Poner en contexto lo que vas a relatar a continuación es muy importante. Sin contexto, es difícil para el oyente conseguir entender todas las circunstancias. Sin embargo, cuando una persona comienza a contar una historia, la reacción inmediata de la otra parte es la resistencia: nadie quiere que le cuenten una historia que tal vez no le interese lo más mínimo. 

Si tienes que contar una historia para poner la situación en contexto, pide permiso. Esto además demuestra respeto hacia el oyente.

Tienes que saber lo que quieres

¿Tienes un momento? Es la típica pregunta que le haces a la persona con la que quieres hablar de algo especialmente importante para ti. Si te conceden ese tiempo, aprovéchalo. Tienes que saber exactamente qué es lo que  quieres y por qué lo quieres. Si tienes las cosas claras y tus argumentos son sólidos, la otra parte prestará mucha más atención y posiblemente conseguirás lo que quieres. 

Genera beneficios para la otra persona

No se trata sólo de pedir y pedir. La otra parte también quiere escuchar que va a recibir algo a cambio. Si por ejemplo necesitas salir durante una semana más temprano del trabajo, a pesar de que a tu jefe posiblemente no le interese tu vida personal, explica un poco los motivos y propón recuperar las horas en las siguientes semanas, o entrar antes…

 ¿Te consideras un buen negociador?

 

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