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Ser ineficaz

inefiSi alguien es líder, lo suele ser por algo. Cumple una serie de cualidades que lo hacen ser una persona a la que podremos admirar: tendrá entre otras muchas cosas capacidad de trabajar en equipo, ser un buen comunicador, valorará a los demás, entre otras muchas cosas, pero como persona que es, también puede cometer errores, aunque ésta debería convertirse en otra de las cualidades: saber asumir y aprender de ellos.

El problema está cuando alguien es nombrado “líder” y no lo es, pero es que es fácil caer. Hay hábitos que hacen que los líderes sean ineficaces. Según un estudio realizado por Jack Zenger Joe Folkman, hay ciertos defectos que convierten a los líderes en incompetentes. Esta es la lista, desde el menor hasta el más fatal:

Fallan en el entrenamiento y el desarrollo de los demás  

Los líderes que no son eficaces forman el hábito de enfocarse únicamente en hacer su trabajo. Fallan al mostrar interés en el desarrollo de un grupo de personas que tienen la capacidad de hacer el trabajo en un mundo aún más competitivo, y quienes son los que al final se harán cargo de su trabajo cuando ellos ya no estén.

Son un mal modelo a seguir  

Los líderes menos efectivos forman el hábito de decir una cosa y hacer otra. Ellos creen firmemente que es apropiado tener un conjunto de normas para ellos y otras diferentes para los miembros del equipo. Después de todo, ellos son los jefes. Pero esto tiene una mayor consecuencia de lo que creen. Los subordinados llevan la cuenta de la cantidad de ocasiones en las que el líder dice una cosa y luego hace otra.

Falta de perspectiva estratégica  

Los líderes ineficaces desarrollan el hábito de ver solo hacia abajo, no logran mirar hacia arriba o hacia fuera. Están menos cómodos considerando un escenario más grande o mirando al futuro a unos 3 o 5 años de distancia. Dado que se acomodaron en esta pequeña parcela, es difícil para ellos alejarse de su vista miope. Esta miopía hace que los miembros del equipo se enfoquen solamente en la tarea que tienen entre manos en lugar de enfocarse en la visión y misión de la organización.

Prefieren trabajar de manera independiente en lugar de colaborar  

Los líderes ineficientes caen en el hábito de trabajar de manera independiente. Esto requiere menos esfuerzo que colaborar con sus compañeros. Ellos disfrutan tanto teniendo su propio territorio y construyendo un silo donde vivir, que no logran ver que el trabajo más importante en una organización es el que se produce de forma horizontal.

Oponen resistencia a las metas y mejoras  

Los demonios gemelos de los líderes ineficientes son la arrogancia y la complacencia. Estos líderes desarrollan el terrible hábito de evitar cualquier desarrollo personal. Creen que seguramente son maravillosos porque si no fuera así, no habrían sido promovidos a una posición de liderazgo. Peor aún, concluyen que han alcanzado la “cima” y que el autodesarrollo o los objetivos a largo plazo no son necesarios o que están por debajo de ellos.

Se comunican deficientemente

Estos líderes no eran hábiles comunicando sus intuiciones ni comprendiendo los asuntos o problemas. Adicionalmente, luchaban para darles a los demás cualquier sentido de dirección o propósito. Ya sea que no se tomaban el tiempo, o que no podían comunicar la manera en que su trabajo contribuía a los objetivos más amplios del negocio. Y cuando se comunican es un canal de un solo sentido con un altavoz potente, pero que carece de un dispositivo para escuchar.

Fracasan en inspirar y motivar a los demás  

La cualidad que más devalúa a los líderes ineficaces es que fallan en motivar a sus subordinados. La mayoría de los líderes sabe cómo presionar para obtener resultados, pero pocos entienden cuándo deben jalar. Los líderes que tienen este mal hábito en el que únicamente presionan y no jalan, fueron descritos como personas autocráticas y que tienden a micro-gestionar. Otros fueron descritos como personas carentes de entusiasmo y pasivas. Transmitir energía e inspirar a la gente hasta lograr altos niveles de desempeño, es la lucha más desafiante para estos líderes ineficaces.

Estos deberían ser fallos obvios que todo líder trataría de corregir. Quizás es hora de tomar un momento y analizar si tú posees alguna de estas fallas fatales o pedir una opinión sincera respecto a tu desempeño en estas áreas específicas. Hay muchos hábitos brillantes que hacen una carrera exitosa, pero ten cuidado con los que pueden hacerte fallar.

¿Cuántos de estos fallos tienes tú?

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