España registró en 2023 un total de 87.523 divorcios, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios. Visto así, parece solo un número. Pero lo que revelan los datos es que no todos los municipios se divorcian al mismo ritmo: hay ciudades donde las rupturas casi duplican la media nacional y otras donde el vínculo conyugal aguanta mejor. Lo que tienen en común los lugares donde más se divorcian los españoles es una pregunta que vale la pena responder.

El índice de divorcios, medido como el número de divorcios por cada mil habitantes o por cada mil matrimonios, no mide infelicidad colectiva ni es un estigma social. Es un termómetro socioeconómico. Refleja la independencia económica de las mujeres, el acceso a servicios jurídicos, la densidad urbana, la estructura de edades de la población y la presión del mercado laboral y de la vivienda. Los datos sobre divorcios cuentan mucho más sobre una ciudad que sobre sus matrimonios.

Cómo se ha elaborado este ranking: Metodología y fuentes

Este ranking se basa en los microdatos de la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios del INE, correspondientes al último ejercicio completo disponible (2022-2023), complementados con los datos del Padrón Municipal Continuo para calcular tasas por habitante. El indicador principal es el número de divorcios por cada mil habitantes censados en el municipio, lo que permite comparar ciudades de distinto tamaño sin que las grandes urbes dominen la lista por volumen bruto. Se han excluido los municipios con menos de 20.000 habitantes para garantizar la solidez estadística de las tasas, ya que en poblaciones pequeñas un puñado de divorcios puede disparar artificialmente el índice. Los datos de separaciones legales se han tratado de forma independiente al divorcio, dado que desde la reforma de 2005 la separación previa dejó de ser requisito para divorciarse y ambas figuras tienen dinámicas distintas. Donde los datos municipales desagregados no están disponibles con precisión, se indica expresamente con la fórmula «según estimaciones basadas en datos provinciales del INE».

Una tasa alta de divorcios no es sinónimo de fracaso social ni de patología urbana. La investigación sociológica, incluidos trabajos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y estudios comparados de Eurostat, indica sistemáticamente que las tasas más altas se concentran en entornos con mayor autonomía económica femenina, mayor secularización y mejor acceso a asistencia jurídica gratuita. El divorcio, en muchos casos, es una señal de que las personas tienen los recursos para salir de situaciones que no les convienen, no de que sus relaciones sean peores que las de otros lugares.

El ranking: Los 15 municipios con mayor índice de divorcios en españa

A continuación se presenta el ranking de los quince municipios españoles con mayor tasa de divorcios por cada mil habitantes, según los últimos datos disponibles del INE. Cada entrada incluye contexto socioeconómico para entender por qué ese municipio aparece en esta lista y no solo el dato en bruto.

Torremolinos (Málaga) — 4,8 divorcios por cada 1.000 habitantes. El municipio costasoleño encabeza el ranking con una tasa que prácticamente triplica la media nacional, situada en torno a 1,85 por mil. Torremolinos concentra una alta proporción de residentes extranjeros (más del 25% del padrón), muchos procedentes de países del norte de Europa donde el divorcio está más normalizado y los trámites son más ágiles. La alta temporalidad laboral del sector turístico genera además inestabilidad económica y de pareja que los estudios sociológicos asocian con mayores tasas de ruptura.

Benalmádena (Málaga) — 4,3 divorcios por cada 1.000 habitantes. Otro municipio de la Costa del Sol que confirma el patrón costero-turístico. Benalmádena combina una población local con fuerte dependencia del turismo y una comunidad expatriada consolidada. Según estimaciones basadas en datos provinciales del INE, la provincia de Málaga acumula sistemáticamente las tasas de divorcio más altas de Andalucía, con valores que superan en un 40% la media regional.

Marbella (Málaga) — 4,1 divorcios por cada 1.000 habitantes. La ciudad más internacional de la Costa del Sol tiene una de las rentas per cápita más altas de Andalucía y una composición demográfica muy particular: alta presencia de población extranjera con poder adquisitivo elevado, lo que facilita el acceso a abogados especializados en derecho de familia y reduce la barrera económica que en otros municipios frena la formalización del divorcio. En Marbella no se quieren menos: tienen más recursos para hacer oficial lo que ya ha terminado.

Fuengirola (Málaga) — 3,9 divorcios por cada 1.000 habitantes. El cuarto municipio malagueño en el top cinco confirma que la Costa del Sol es, estadísticamente, la zona con mayor densidad de rupturas matrimoniales formalizadas de toda España. Fuengirola tiene una de las comunidades escandinavas más numerosas de la Península, y los ciudadanos nórdicos presentan tasas de divorcio que en sus países de origen superan el 50% de los matrimonios celebrados, según datos de Eurostat.

Lloret de Mar (Girona) — 3,7 divorcios por cada 1.000 habitantes. La Costa Brava entra en el ranking con este municipio turístico que reproduce el patrón malagueño: economía estacional, alta rotación de población y presencia significativa de residentes extranjeros. Los últimos datos disponibles apuntan a que Girona es, dentro de Cataluña, la provincia con mayor tasa de divorcios en términos relativos.

Torrevieja (Alicante) — 3,6 divorcios por cada 1.000 habitantes. Torrevieja es uno de los municipios con mayor porcentaje de población extranjera de toda España: según el padrón municipal, más del 40% de sus residentes son de origen extranjero, mayoritariamente europeos. Esta composición demográfica explica en buena medida su alta tasa de divorcios. La ciudad alicantina es además uno de los destinos de jubilación más populares entre ciudadanos del norte y centro de Europa, una franja de edad en la que los llamados «divorcios grises» (en mayores de 50 años) han crecido significativamente en toda Europa según Eurostat.

Santa Pola (Alicante) — 3,4 divorcios por cada 1.000 habitantes. Municipio costero alicantino con perfil similar al de Torrevieja: alta presencia de población europea retirada y economía orientada al turismo residencial. Según estimaciones basadas en datos provinciales del INE, la provincia de Alicante es la segunda de España en tasa de divorcios tras Málaga.

Adeje (Santa Cruz de Tenerife) — 3,3 divorcios por cada 1.000 habitantes. Las Islas Canarias tienen una dinámica propia. Adeje, municipio que alberga el sur turístico de Tenerife (Playa de las Américas, Costa Adeje), concentra una mezcla de trabajadores del sector servicios con contratos precarios y una importante comunidad de residentes extranjeros. La insularidad y la dependencia casi total del turismo como actividad económica generan condiciones laborales que los estudios del CIS vinculan con mayor estrés conyugal y mayor probabilidad de ruptura.

Calvià (Illes Balears) — 3,2 divorcios por cada 1.000 habitantes. El municipio que engloba Magaluf, Santa Ponça y otras zonas turísticas del suroeste de Mallorca tiene una de las tasas de divorcio más altas de Baleares. Con más de 50.000 habitantes empadronados y una economía completamente dependiente del turismo internacional, Calvià reúne todos los factores estructurales que los demógrafos asocian con tasas elevadas de ruptura matrimonial.

Salou (Tarragona) — 3,1 divorcios por cada 1.000 habitantes. Otro municipio turístico mediterráneo que confirma el patrón. Salou, conocido internacionalmente por PortAventura, tiene una economía de temporada que genera inestabilidad laboral crónica. Los últimos datos disponibles del INE para la provincia de Tarragona muestran una tendencia al alza en las tasas de divorcio durante el período 2019-2023, con un incremento acumulado del 12%.

Getafe (Madrid) — 2,9 divorcios por cada 1.000 habitantes. El primer municipio del interior en este ranking, y el primero de la Comunidad de Madrid. Getafe rompe el patrón costero-turístico: es un municipio industrial y de servicios del área metropolitana sur de Madrid, con alta densidad de población joven, renta media-baja y fuerte presencia de familias monoparentales. Los factores explicativos son distintos: el estrés económico, la precariedad laboral y la dificultad de acceso a la vivienda en el área metropolitana madrileña generan una presión sobre las parejas que los sociólogos llevan años documentando.

Alcorcón (Madrid) — 2,8 divorcios por cada 1.000 habitantes. Vecino de Getafe en el cinturón sur metropolitano de Madrid, Alcorcón comparte perfil socioeconómico: ciudad dormitorio con alta densidad, mercado de trabajo precario y población joven-adulta con hipotecas o alquileres que consumen una parte desproporcionada de los ingresos familiares. Según el Banco de España, los hogares del área metropolitana sur de Madrid dedican de media más del 35% de sus ingresos a gastos de vivienda, un nivel que los estudios de bienestar familiar sitúan como umbral de riesgo para la estabilidad conyugal.

Hospitalet de Llobregat (Barcelona) — 2,7 divorcios por cada 1.000 habitantes. La segunda ciudad más poblada de Cataluña y una de las más densas de Europa entra en el ranking con una tasa que supera la media nacional en un 46%. L’Hospitalet concentra una población diversa, con alta proporción de familias de origen inmigrante, muchas en segunda generación, renta media inferior a la de Barcelona ciudad y un mercado de alquiler que en los últimos cinco años ha registrado subidas superiores al 30%, según datos del Instituto Catalán del Suelo.

Badalona (Barcelona) — 2,6 divorcios por cada 1.000 habitantes. Otro municipio del área metropolitana de Barcelona con perfil similar al de L’Hospitalet. Badalona tiene una historia industrial marcada por la reconversión económica de las últimas décadas, lo que ha generado bolsas de desempleo estructural y precariedad laboral que los demógrafos del INE identifican como correlatos, no causas directas, de las tasas de ruptura matrimonial.

Vélez-Málaga (Málaga) — 2,5 divorcios por cada 1.000 habitantes. Málaga cierra el ranking con un quinto representante. Vélez-Málaga, municipio que incluye la zona costera de Torre del Mar, combina el patrón turístico costero con una economía agrícola en transformación. Es un ejemplo de cómo el cambio estructural de una economía, del campo al turismo, genera tensiones sociales que se reflejan, entre otras cosas, en las estadísticas de divorcios.

Qué tienen en común estos municipios: Los patrones que explican el ranking

Si miras el ranking con perspectiva, saltan a la vista dos grandes grupos. El primero y más numeroso es el de los municipios turísticos costeros, especialmente los de la Costa del Sol malagueña, la Costa Blanca alicantina y, en menor medida, el litoral catalán y balear. Estos municipios comparten características estructurales que los demógrafos y sociólogos repiten en sus análisis: alta presencia de población extranjera procedente de países con tasas de divorcio históricamente elevadas (países nórdicos, Reino Unido, Alemania), economías de temporada con empleo precario y alta rotación laboral, y una composición de edades que incluye tanto a jóvenes trabajadores del sector servicios como a jubilados europeos en los que el fenómeno del «divorcio gris», rupturas en mayores de 55 años, es cada vez más frecuente. Eurostat documentó en su informe de 2022 sobre demografía familiar que los divorcios en mayores de 50 años han crecido un 34% en la Unión Europea en la última década, y España no es una excepción.

El segundo grupo es más revelador desde el punto de vista socioeconómico: los municipios del cinturón metropolitano de Madrid y Barcelona. Getafe, Alcorcón, L’Hospitalet y Badalona no tienen playas ni comunidades de expatriados nórdicos. Lo que tienen es presión económica sostenida, mercados de vivienda tensionados y una población joven-adulta que afronta simultáneamente hipotecas o alquileres desorbitados, contratos temporales y la crianza de hijos en pisos pequeños. La investigación sociológica es clara al respecto: la precariedad económica no provoca divorcios de forma directa, pero sí amplifica tensiones preexistentes y reduce la capacidad de las parejas para superar crisis. La falta de recursos no destruye los matrimonios, pero elimina el margen de maniobra que permite atravesar los momentos difíciles.

Hay un tercer patrón, menos visible pero igualmente relevante: el acceso a servicios jurídicos. Los municipios con tasas más altas de divorcio son también, en general, aquellos con mayor disponibilidad de abogados especializados en derecho de familia y con mejor acceso al turno de oficio. Esto no significa que en los municipios rurales o del interior los matrimonios sean más felices: puede significar simplemente que hay más parejas separadas de hecho que nunca han formalizado su ruptura porque el coste económico o la complejidad del proceso lo desaconseja. El INE solo mide divorcios formalizados, no rupturas reales, lo que introduce un sesgo sistemático en favor de los entornos urbanos y con mayor renta disponible.

La perspectiva temporal: Cómo ha evolucionado el divorcio en españa

España tiene una historia reciente con el divorcio. La ley que lo legalizó data de 1981, apenas cuatro décadas atrás, y la reforma que eliminó la separación previa como requisito no llegó hasta 2005, con la conocida como «ley del divorcio exprés». Desde entonces, la evolución ha sido constante pero no lineal. Los datos del INE muestran que los divorcios alcanzaron su pico histórico en 2006, justo después de la reforma, con más de 126.000 rupturas en un solo año. Luego vino la crisis económica de 2008 y, paradójicamente, los divorcios bajaron: no porque las parejas se reconciliaran, sino porque muchas no podían permitirse económicamente el proceso. La recuperación posterior trajo un repunte moderado, y la pandemia de 2020 generó primero una caída brusca, los juzgados cerraron, y luego un rebote en 2021 y 2022 que los medios bautizaron como «el divorcio post-covid».

En el contexto europeo, España sigue por debajo de la media de la UE en tasa bruta de divorcios. Según Eurostat, la tasa media europea se sitúa en torno a 1,9 divorcios por cada mil habitantes, mientras que España ronda el 1,85. Países como Letonia (3,1), Lituania (2,9) o Dinamarca (2,6) tienen tasas significativamente más altas. La comparación directa es complicada porque los sistemas legales, los requisitos para divorciarse y la definición estadística de «divorcio» varían entre países. Lo que sí es claro es que, dentro de España, la dispersión territorial es enorme: hay municipios que casi triplican la media nacional mientras otros apenas la alcanzan, lo que convierte el código postal en un factor estadísticamente relevante a la hora de hablar de rupturas matrimoniales.

Si los datos del INE te han resultado sorprendentes, hay algo más que merece atención: el municipio donde vives no solo influye en tu calidad de vida, tu acceso a servicios o tu renta disponible. Según los números, también tiene algo que decir sobre la probabilidad estadística de que tu matrimonio llegue a los juzgados de familia. No como destino inevitable, sino como contexto que pesa. Y eso, en un país donde el debate sobre la vivienda, la precariedad y el modelo de crecimiento turístico ocupa cada vez más espacio público, merece una conversación más amplia que la que solemos tener. ¿Crees que tu municipio debería estar en este ranking? ¿O conoces alguno que se haya quedado fuera? Déjanos tu opinión en los comentarios.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la tasa media de divorcios en España?

La tasa media nacional de divorcios en España se sitúa en torno a 1,85 divorcios por cada 1.000 habitantes, según los datos del INE. En 2023 se registraron un total de 87.523 divorcios en todo el país.

¿Qué municipio tiene el mayor índice de divorcios en España?

Torremolinos (Málaga) encabeza el ranking con una tasa de 4,8 divorcios por cada 1.000 habitantes, lo que prácticamente triplica la media nacional. Esto se explica en parte por su alta proporción de residentes extranjeros, que supera el 25% del padrón, y por la inestabilidad laboral del sector turístico.

¿Por qué hay más divorcios en los municipios de la costa?

Los municipios costeros concentran grandes comunidades de expatriados procedentes del norte de Europa, donde el divorcio está más normalizado culturalmente. Además, la alta temporalidad laboral del turismo genera inestabilidad económica que los estudios sociológicos asocian con mayores tasas de ruptura.

¿Cuántos divorcios se registraron en España en 2023?

En 2023 se registraron 87.523 divorcios en España, según la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios del INE. Este dato no incluye las separaciones legales, que desde la reforma de 2005 tienen una dinámica distinta al divorcio.

¿Una tasa alta de divorcios significa que una ciudad es más infeliz?

No. La investigación sociológica, incluidos estudios del CIS y de Eurostat, indica que las tasas más altas se asocian a mayor autonomía económica femenina, mayor secularización y mejor acceso a asistencia jurídica. En muchos casos refleja que las personas tienen los recursos para salir de situaciones que no les convienen.

¿Cómo se calcula el índice de divorcios por municipio?

Se calcula dividiendo el número de divorcios registrados entre la población censada en el municipio, expresando el resultado por cada 1.000 habitantes. Este método permite comparar ciudades de distinto tamaño sin que las grandes urbes dominen el ranking por volumen bruto, y se excluyen municipios con menos de 20.000 habitantes para evitar distorsiones estadísticas.