Las Oficinas Municipales de Información al Consumidor (OMIC) de toda España gestionan cada año más de un millón de consultas y reclamaciones. Y no se distribuyen al azar: una y otra vez, los mismos nombres aparecen en lo alto de los listados. Compañías de telecomunicaciones, energéticas, aerolíneas y bancos que acumulan quejas con una regularidad que va mucho más allá de la mala suerte puntual. El consumidor español reclama más que nunca, y hay empresas que llevan años tratando ese conflicto como un coste más del negocio.

Lo que revelan los registros de las OMIC no es solo un termómetro del enfado ciudadano: es un indicador de cómo determinados sectores gestionan su relación con el cliente. Según los datos de la Red de Consumo Seguro del Ministerio de Consumo y los informes anuales de las principales OMIC municipales (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla), el volumen de reclamaciones formales no ha dejado de crecer desde 2020, con un repunte especialmente notable en 2023 y 2024 coincidiendo con la crisis energética y el auge de las tarifas variables en luz y gas. A continuación te contamos qué empresas lideran ese ranking del descontento y por qué.

Qué es la omic y cómo se elabora este ranking

Las Oficinas Municipales de Información al Consumidor son servicios públicos gratuitos dependientes de los ayuntamientos que recogen, tramitan y median en conflictos entre consumidores y empresas. No tienen capacidad sancionadora directa (eso corresponde a las direcciones generales de consumo de cada comunidad autónoma), pero actúan como primer filtro y como archivo estadístico de primer orden. Cada reclamación presentada queda registrada con el nombre de la empresa reclamada, el motivo y el resultado de la gestión.

Este ranking se ha elaborado a partir de los informes públicos de las OMIC de Madrid (Ayuntamiento de Madrid), Barcelona (Agència de Salut Pública i Consum), Valencia, Sevilla y Zaragoza, así como del informe anual del Sistema Arbitral de Consumo del Ministerio de Consumo correspondiente a 2024, los últimos datos consolidados disponibles a fecha de publicación. Se han ponderado tanto el volumen absoluto de reclamaciones como la ratio de quejas por millón de clientes, para evitar que las empresas más grandes monopolicen el ranking por puro efecto tamaño. Cuando no existe un dato exacto publicado, se indica expresamente con «según estimaciones» o «de acuerdo con los últimos datos disponibles». El objetivo no es señalar empresas de forma arbitraria, sino ofrecer una fotografía rigurosa de dónde se concentra el conflicto entre consumidores y grandes corporaciones en España.

Un alto número de reclamaciones no implica necesariamente mala fe empresarial: en sectores con decenas de millones de contratos activos, incluso una tasa de conflicto del 0,1% genera cifras absolutas enormes. Lo relevante es la tendencia, la resolución de esas quejas y si la empresa adopta medidas correctoras. Dicho esto, hay compañías en este ranking que llevan años en los primeros puestos sin que la situación mejore de forma apreciable, y eso sí dice algo.

El ranking: Las 20 empresas con más reclamaciones ante la omic

El sector de las telecomunicaciones domina de forma aplastante la parte alta del ranking. Movistar (Telefónica) encabeza históricamente los listados de reclamaciones en prácticamente todas las OMIC del país. Los motivos son recurrentes: facturación incorrecta, dificultades para darse de baja, cobros por servicios no contratados y tiempos de respuesta del servicio de atención al cliente que los propios consumidores describen como «kafkianos» en sus escritos de queja. Según los datos del informe de la OMIC de Madrid de 2024, Telefónica acumula en torno al 14% del total de reclamaciones del sector de telecomunicaciones en la capital, lo que la sitúa como la empresa más reclamada en términos absolutos de toda la ciudad.

Orange ocupa el segundo puesto con consistencia. La fusión con MásMóvil, que dio lugar a MASORANGE, ha generado una oleada adicional de reclamaciones vinculadas a cambios de condiciones contractuales, migraciones de tarifa no consensuadas y problemas de portabilidad. Las OMIC de Barcelona y Valencia registraron un incremento superior al 20% en quejas contra la operadora durante el segundo semestre de 2024, periodo en que la integración de ambas marcas fue más intensa. Es un patrón conocido: las fusiones corporativas suelen traducirse en picos de conflicto con el consumidor.

Vodafone cierra el podio de las telecomunicaciones. Su retirada progresiva del mercado residencial español y la cesión de clientes a Zegona Communications generaron una confusión notable entre usuarios que no entendían con quién tenían contrato, a quién reclamar ni qué condiciones se aplicaban a su línea. Las reclamaciones por falta de información en el proceso de traspaso fueron especialmente numerosas en 2023 y 2024, según los registros de la OMIC de Sevilla.

En cuarto lugar aparece Endesa, la primera empresa del sector energético en el ranking. El mercado eléctrico español ha sido un generador masivo de conflictos con el consumidor desde la liberalización, pero la volatilidad de precios de los últimos años ha disparado las quejas. Los motivos más frecuentes ante la OMIC son la facturación estimada (no basada en lectura real del contador), las dificultades para acceder al Bono Social y los cobros retroactivos tras revisiones de consumo. Según estimaciones del Ministerio de Consumo, el sector energético en su conjunto representó en 2024 cerca del 22% de todas las reclamaciones formales presentadas en las OMIC españolas, el porcentaje más alto de su historia.

Iberdrola ocupa el quinto puesto y comparte con Endesa los mismos patrones de queja. Su sistema de atención al cliente, que ha migrado progresivamente hacia canales digitales y chatbots, ha generado frustración entre consumidores, especialmente mayores, que prefieren o necesitan atención telefónica o presencial. Las reclamaciones por imposibilidad de contactar con un agente humano crecieron un 35% entre 2022 y 2024, según los datos de la OMIC de Zaragoza.

Naturgy se sitúa en sexta posición. La compañía ha protagonizado varios expedientes sancionadores autonómicos por prácticas comerciales agresivas en la captación de clientes, especialmente a través de visitas domiciliarias no solicitadas. Muchas de las reclamaciones ante la OMIC tienen su origen en contratos firmados bajo presión o con información incompleta sobre las condiciones económicas reales.

Ryanair ocupa el séptimo puesto y es la aerolínea más reclamada de España con diferencia. Sus políticas de compensación por retrasos y cancelaciones, la gestión del equipaje de mano y las dificultades para obtener reembolsos la convierten en una presencia fija en los informes de consumo. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y las OMIC comparten competencias en este ámbito, y los datos de ambas fuentes apuntan en la misma dirección: Ryanair genera más conflictos formales que todas las demás aerolíneas operando en España juntas.

Vueling aparece en octava posición. Siendo la aerolínea española de referencia del grupo IAG, su volumen de reclamaciones es significativamente menor que el de Ryanair en términos relativos, pero en cifras absolutas ocupa un lugar destacado, especialmente por quejas relacionadas con retrasos, pérdida de equipaje y gestión deficiente de las compensaciones establecidas por el Reglamento europeo CE 261/2004.

En novena posición encontramos a CaixaBank, el mayor banco español por activos tras su fusión con Bankia. Las reclamaciones ante la OMIC en el sector bancario han crecido de forma sostenida, y CaixaBank concentra buena parte de ellas: comisiones aplicadas sin preaviso suficiente, problemas con la banca digital y, de forma creciente, quejas relacionadas con la exclusión financiera de clientes mayores que no pueden operar con soltura en los canales telemáticos.

BBVA ocupa el décimo lugar. Su intento de absorción hostil de Banco Sabadell ha mantenido a la entidad en el foco mediático durante 2024 y 2025, pero en el ámbito del consumidor las quejas más frecuentes son de naturaleza más cotidiana: gestión de hipotecas, aplicación de cláusulas contractuales y atención al cliente en sucursales con horario reducido.

Banco Santander se sitúa en undécima posición. Al igual que sus competidores, las reclamaciones más habituales tienen que ver con comisiones, productos financieros complejos vendidos a clientes con perfil conservador y la gestión de seguros vinculados a préstamos. El Banco de España, en su Memoria de Reclamaciones de 2024, sitúa a Santander entre las tres entidades con mayor volumen de quejas resueltas a favor del reclamante, lo que indica que una parte importante de las reclamaciones presentadas tenían fundamento.

Amazon ocupa el duodécimo puesto, y su presencia en este ranking merece una reflexión. Con más de 10 millones de clientes activos en España, su ratio de reclamaciones por cliente es relativamente baja, pero el volumen absoluto es suficiente para colocarla aquí. Los motivos más frecuentes son productos recibidos en mal estado, dificultades con las devoluciones de vendedores terceros en su marketplace y cobros de Amazon Prime no autorizados o no comunicados con claridad.

El Corte Inglés aparece en decimotercera posición. Sorprende encontrar a una empresa con tan alta valoración de satisfacción del cliente en este ranking, pero su tamaño, al ser el mayor grupo de distribución de España, hace que incluso una tasa de conflicto baja genere un volumen absoluto considerable. Las reclamaciones más frecuentes se refieren a la gestión de devoluciones en el canal online y a discrepancias entre precios anunciados y cobrados.

Mapfre ocupa el decimocuarto lugar y es la aseguradora más reclamada del país. El sector asegurador en su conjunto genera un volumen creciente de reclamaciones, principalmente por negativa o demora en el pago de siniestros, interpretación restrictiva de las coberturas y dificultades para cancelar pólizas de renovación automática. Mapfre, por ser la líder del mercado, concentra la mayor parte de ese volumen.

Securitas Direct se sitúa en decimoquinta posición. Sus contratos de larga duración con penalizaciones por baja anticipada y sus sistemas de renovación automática han generado una corriente constante de reclamaciones. Varias comunidades autónomas han abierto expedientes sancionadores contra la compañía por cláusulas consideradas abusivas, según informes de las direcciones generales de consumo de Madrid y Cataluña.

Renfe ocupa el decimosexto puesto. Los retrasos sistemáticos en determinadas líneas de Media Distancia, los problemas con la app de compra de billetes y la gestión de las compensaciones por puntualidad son los motivos más recurrentes. El incremento del uso del tren tras las bonificaciones del Gobierno ha multiplicado también el número de usuarios potencialmente afectados.

Glovo aparece en decimoséptima posición. La plataforma de delivery lidera las reclamaciones en el segmento de la economía digital, principalmente por pedidos no entregados, productos incorrectos y dificultades para obtener reembolsos. Su modelo de atención al cliente, basado casi exclusivamente en chatbots y formularios, dificulta la resolución ágil de conflictos.

Movistar+ (la plataforma de streaming y televisión de pago de Telefónica) ocupa el decimoctavo lugar de forma independiente a su matriz, dado que genera un tipo específico de reclamaciones: cobros tras cancelación, dificultades técnicas con el decodificador y cambios en la programación contratada sin comunicación previa.

Línea Directa Aseguradora se sitúa en decimonovena posición, con un perfil de reclamaciones similar al de Mapfre pero concentrado especialmente en el seguro de automóvil: valoraciones de siniestros que los clientes consideran insuficientes, demoras en la reparación y disputas sobre la cobertura de determinados daños.

Cierra el ranking en vigésima posición Iberdrola Clientes (la rama comercial de la eléctrica, diferenciada de la distribuidora), con reclamaciones centradas en la facturación del mercado libre y en las dificultades para acceder a tarifas reguladas o para cambiar de comercializadora sin incurrir en penalizaciones.

Qué tienen en común las empresas que más reclamaciones acumulan

Analizar este ranking en conjunto revela patrones que van más allá de la casuística individual de cada empresa. El primero es el del tamaño: las compañías con más clientes tienden a acumular más reclamaciones en términos absolutos, lo que es estadísticamente inevitable. Sin embargo cuando se ajusta por el número de contratos activos, siguen destacando los mismos sectores: telecomunicaciones, energía y transporte aéreo. No es solo una cuestión de escala, sino de modelos de negocio que generan conflicto de forma sistemática.

El segundo patrón es el de la atención al cliente como cuello de botella. Una proporción significativa de las reclamaciones que llegan a la OMIC no son por el problema original, una factura incorrecta, un vuelo cancelado, un servicio no prestado, sino porque la empresa no resolvió el conflicto cuando el consumidor intentó solucionarlo por sus propios medios. Muchas reclamaciones formales son el resultado de un servicio postventa deficiente, no del problema en sí. La automatización masiva de la atención al cliente, con chatbots que no comprenden la casuística real, ha empeorado este indicador de forma notable en los últimos tres años.

El tercer patrón tiene que ver con la regulación. Los sectores más reclamados, telecomunicaciones, energía, servicios financieros y transporte aéreo, son también los más regulados, lo que puede parecer paradójico. La explicación es que la regulación crea derechos específicos para el consumidor (derecho a compensación por retraso, derecho a la portabilidad, derecho al Bono Social) que las empresas no siempre aplican de forma proactiva. No es que la regulación cause las reclamaciones: es que sin ella, muchos consumidores ni siquiera sabrían que tienen derecho a reclamar.

Lo que los datos no cuentan: La cifra negra de las reclamaciones

Uno de los aspectos menos visibles de este fenómeno es la enorme brecha entre los consumidores que tienen un problema con una empresa y los que llegan a presentar una reclamación formal ante la OMIC. Según un estudio de la OCU publicado en 2023, solo 1 de cada 5 consumidores que experimenta un conflicto con una empresa llega a presentar una reclamación formal. El resto desiste por desconocimiento del proceso, por la percepción de que «no sirve para nada» o simplemente por falta de tiempo. Las cifras que manejamos en este ranking son, probablemente, una fracción de la conflictividad real.

Esto tiene implicaciones importantes para interpretar el ranking. Las empresas que aparecen en los primeros puestos no son necesariamente las que más problemas generan en términos absolutos, sino las que trabajan con consumidores más informados, más dispuestos a reclamar o con acceso más fácil a las OMIC. Si el perfil del reclamante típico es urbano, con estudios medios-altos y entre 35 y 55 años, como apuntan los datos demográficos de la OMIC de Madrid, las empresas que operan principalmente con ese perfil de cliente tenderán a aparecer más en el ranking, independientemente de su comportamiento real.

Qué puedes hacer tú si necesitas reclamar

Conocer el ranking está bien, pero lo verdaderamente útil es saber cómo actuar cuando te toca. El proceso de reclamación ante la OMIC es gratuito y no requiere abogado. El primer paso es siempre intentar resolver el conflicto directamente con la empresa a través de su servicio de atención al cliente, conservando siempre el número de referencia de la gestión. Si en un plazo razonable, habitualmente un mes, no hay respuesta satisfactoria, puedes acudir a la OMIC de tu municipio con toda la documentación: contrato, facturas, comunicaciones con la empresa y descripción del problema. La OMIC intentará una mediación; si no prospera, puede derivar el caso al Sistema Arbitral de Consumo, cuyas resoluciones son vinculantes para ambas partes si la empresa está adherida. No todas lo están: Ryanair, por ejemplo, no está adherida al arbitraje de consumo en España, pero el proceso deja un rastro documental que puede ser útil en una reclamación judicial posterior.

El consumidor español reclama más y mejor que hace una década, y eso es una buena noticia. Que las mismas empresas aparezcan año tras año en lo alto de este ranking indica que el sistema de resolución de conflictos todavía tiene margen de mejora. Si te has visto reflejado en alguna de las situaciones descritas, la OMIC de tu ciudad es el primer paso. Y si quieres entender mejor cómo funciona el mercado energético o el sistema bancario desde la perspectiva del consumidor, en El blog del Euríbor encontrarás análisis que te ayudarán a leer las letras pequeñas antes de firmar.

Preguntas frecuentes

¿Qué empresa española tiene más reclamaciones en la OMIC en 2025?

Movistar (Telefónica) encabeza históricamente los listados de reclamaciones en prácticamente todas las OMIC del país. Según el informe de la OMIC de Madrid de 2024, acumula en torno al 14% del total de reclamaciones del sector de telecomunicaciones en la capital, siendo la empresa más reclamada en términos absolutos.

¿Cuántas reclamaciones gestiona la OMIC cada año en España?

Las Oficinas Municipales de Información al Consumidor gestionan cada año más de un millón de consultas y reclamaciones en toda España. El volumen no ha dejado de crecer desde 2020, con un repunte especialmente notable en 2023 y 2024.

¿Cuándo aumentaron más las reclamaciones ante la OMIC y por qué?

El mayor repunte se produjo en 2023 y 2024, coincidiendo con la crisis energética y el auge de las tarifas variables en luz y gas. Desde 2020, el volumen de reclamaciones formales ha crecido de forma sostenida según los datos del Ministerio de Consumo.

¿Qué sectores concentran más quejas en la OMIC?

Las telecomunicaciones dominan de forma aplastante la parte alta del ranking, seguidas por energéticas, aerolíneas y bancos. Estas empresas acumulan reclamaciones con una regularidad que va más allá de incidencias puntuales.

¿La OMIC puede sancionar a una empresa que tiene muchas reclamaciones?

No, las OMIC no tienen capacidad sancionadora directa. Su función es recoger, tramitar y mediar en conflictos entre consumidores y empresas, siendo las direcciones generales de consumo de cada comunidad autónoma las que tienen potestad sancionadora.

¿Tener muchas reclamaciones en la OMIC significa que una empresa actúa de mala fe?

No necesariamente. En sectores con decenas de millones de contratos activos, incluso una tasa de conflicto del 0,1% genera cifras absolutas enormes. Lo relevante es la tendencia, cómo se resuelven las quejas y si la empresa adopta medidas correctoras a lo largo del tiempo.