Llega julio, el termómetro pasa de los 35 grados y España entera vuelve a hacer el mismo cálculo mental: encender el aire, sí, pero ¿a qué precio? La buena noticia es que el gasto real es bastante más asumible de lo que la gente cree si se sabe manejar bien el equipo. La mala es que casi nadie lo hace, y ese «un par de grados menos no importa» que todos nos decimos en pleno agosto puede terminar sumando varias decenas de euros extra al mes sin que nos demos cuenta.
Cuánto cuesta realmente una hora de aire acondicionado
Todo depende de dos variables: la potencia eléctrica del equipo (no confundir con las frigorías, que miden capacidad de refrigeración, no consumo) y el precio del kWh en ese momento. Ahora mismo, en julio de 2026, la tarifa PVPC ronda de media los 0,137-0,14 €/kWh, aunque la horquilla real es enorme: hay horas del mediodía, con mucha generación solar, en las que el precio cae por debajo de 0,07 €/kWh, y horas punta de la tarde-noche en las que se dispara por encima de 0,27 €/kWh. Es decir, el mismo aire acondicionado, encendido a las 14:00 o a las 21:00, te puede costar hasta cuatro veces más solo por el horario.
Con eso en la mano, así queda el coste aproximado por hora según el tipo de equipo más habitual en un hogar español:
- Split pequeño (2.000 frigorías, ~500-800 W): entre 0,04 € y 0,11 € por hora, según sea valle o punta.
- Split medio (3.000 frigorías, ~1.000 W): entre 0,07 € y 0,19 € por hora.
- Split grande o conductos (6.000 frigorías, ~2.500-3.000 W): entre 0,18 € y 0,45 € por hora.
- Portátil: súmale entre un 50% y un 100% más que un split equivalente, porque son bastante menos eficientes.
Con estos números, un split medio funcionando 8 horas al día en horario mixto (algo de valle, algo de punta) se mueve entre los 30 y los 50 euros al mes solo por ese aparato, dependiendo del aislamiento de la vivienda, su orientación y cuántas horas trabaja a plena carga frente a carga parcial.
El dato que casi nadie tiene en cuenta: la tecnología del equipo pesa tanto como el precio de la luz
Aquí está una de las trampas más habituales. Un equipo inverter no funciona como uno antiguo on/off. El on/off arranca a máxima potencia, enfría, se para, y vuelve a arrancar a máxima potencia cuando la temperatura sube: ese ciclo de arranque-parada es lo que dispara la factura. El inverter, en cambio, regula la velocidad del compresor de forma continua y, una vez alcanzada la temperatura objetivo, trabaja en carga parcial, a menudo entre el 40% y el 70% de su potencia nominal. Esto significa que la potencia que aparece en la ficha técnica del aparato es prácticamente inútil para calcular el gasto real: un split «de 1.000 W» puede estar consumiendo de forma sostenida 600 W la mayor parte del tiempo. Cambiar un equipo de más de diez años por uno inverter A+++ puede suponer un ahorro de entre el 40% y el 60% para el mismo resultado de confort.
Cada grado que bajas del termostato, una factura que sube
Este es el punto que de verdad marca la diferencia, y donde más dinero se tira sin darse cuenta. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) establece que cada grado que se baja el termostato en verano incrementa el consumo entre un 6% y un 8%. Dicho de otra forma: no es un gasto lineal, es un gasto que se acumula grado a grado.
Tomando como referencia los 24-25°C recomendados como punto de equilibrio entre confort y eficiencia:
- Bajar a 23°C: +8% de consumo
- Bajar a 22°C: +16% de consumo
- Bajar a 21°C: +24% de consumo
- Bajar a 20°C: +32% de consumo
Sobre una factura mensual de aire acondicionado de, pongamos, 45 euros a 25°C, poner el equipo a 20°C puede llevarte tranquilamente a los 59-60 euros ese mismo mes, por el mismo equipo, el mismo número de horas y el mismo precio de la luz. La diferencia está únicamente en cuatro grados de termostato. Y hay estudios que van más allá: la sensación térmica real entre 22°C y 26°C en una habitación con buena circulación de aire es mínima, así que en la mayoría de los casos ese sobrecoste no se traduce en un confort proporcional, solo en la sensación psicológica de «más frío es mejor».
Por qué el horario importa casi tanto como la temperatura
Con la tarifa 2.0TD y sus tres periodos (punta, llano y valle), el mismo consumo puede costar el doble o el triple según a qué hora lo hagas. En verano, el periodo punta suele concentrarse entre las 10:00-14:00 y las 18:00-22:00 en días laborables, justo las horas en las que más calor hace y más tentador resulta encender el aire a fondo. El valle, en cambio, va de 00:00 a 08:00 y todo el fin de semana en muchas tarifas.
Una estrategia que funciona especialmente bien en España, con nuestras horas de sol: preenfriar la vivienda a mediodía, cuando la generación solar hunde el precio del pool eléctrico (a veces por debajo de 0,07 €/kWh), y dejar que la inercia térmica de la casa aguante hasta última hora de la tarde con un uso más moderado del equipo. Quien tenga tarifa indexada o PVPC y cierta flexibilidad de horarios puede recortar la factura del aire acondicionado entre un 25% y un 35% solo moviendo el consumo a las horas baratas.
Otros factores que disparan el consumo sin que el termostato tenga la culpa
- Filtros sucios: un filtro sin limpiar puede aumentar el consumo entre un 10% y un 15%, porque el equipo tiene que esforzarse más para mover el mismo volumen de aire. Limpiarlos cada 2-3 semanas en temporada alta es gratis y tiene un retorno inmediato.
- Orientación y aislamiento: una vivienda orientada al sur, con ventanas sin protección solar, puede necesitar hasta un 25% más de consumo que una equivalente bien orientada o con toldos y persianas.
- Dimensionado del equipo: un aparato mal dimensionado para el espacio (demasiado pequeño y forzado al límite constante, o sobredimensionado y con ciclos cortos ineficientes) también penaliza la factura.
- Modo automático: dejar el equipo en modo Auto suele ser más eficiente que fijar manualmente ventilador y potencia, porque el propio sistema ajusta el esfuerzo según la diferencia real entre temperatura ambiente y objetivo.
La cuenta de la vieja, resumida
Si tuviera que quedarme con dos cifras para explicarle esto a cualquiera en dos frases, serían estas: un split medio te cuesta entre 30 y 50 euros al mes usado con cabeza, y cada grado que bajas de los 24-25°C recomendados te suma entre un 6% y un 8% a esa factura, sin que la sensación de confort mejore en la misma proporción. El aire acondicionado no es el electrodoméstico caro que muchos siguen creyendo que es; lo caro es usarlo mal.
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