La deuda de las Administraciones Públicas (AAPP) en España alcanzó un nuevo máximo histórico en agosto de 2025, situándose en 1,699 billones de euros, según los últimos datos publicados por el Banco de España. Este nivel representa un crecimiento del 4,7% interanual, y un aumento del 1,14% respecto al mes anterior. Sin embargo, no todo son malas noticias: la deuda en porcentaje del PIB ha bajado hasta el 103%, lo que supone 0,9 puntos menosque en agosto de 2024.

Esta mejora relativa se debe al crecimiento del Producto Interior Bruto, que hace que, aunque la deuda siga subiendo en términos absolutos, pese menos en proporción a la economía total del país. Esta métrica —el ratio deuda/PIB— es clave para valorar la sostenibilidad financiera de un país y es la que Bruselas vigila más de cerca.

El objetivo del Gobierno español es ambicioso: cerrar 2025 con una deuda equivalente al 101,7% del PIB, para seguir reduciéndola progresivamente hasta alcanzar el 76,8% en 2041. No obstante, ni siquiera en ese escenario a largo plazo se prevé alcanzar el nivel de deuda “prudente” del 60% del PIB que exige la normativa europea.

¿Quién está generando esta deuda?

Al analizar el desglose por administraciones, queda claro que el Estado central es el principal responsable del aumento. En agosto de 2025, la deuda estatal alcanzó los 1,546 billones de euros, lo que representa el 93,7% del PIB. Esta cifra ha crecido un 4,9% en comparación con el año anterior, reflejando el esfuerzo del Gobierno central por financiar programas sociales, pensiones y otros compromisos.

Las Comunidades Autónomas también aportan su parte, con una deuda acumulada de 340.242 millones de euros, el equivalente al 20,6% del PIB. Aunque han contenido su crecimiento, el endeudamiento autonómico sigue siendo significativo, especialmente en regiones con mayor gasto en sanidad o educación.

Por otro lado, las Corporaciones Locales —ayuntamientos y diputaciones— ofrecen una nota positiva: han reducido su deuda un 1,5% interanual, hasta los 22.690 millones de euros (1,4% del PIB). Es una señal de buena gestión en muchos consistorios, que han aprovechado el aumento de ingresos tributarios y la recuperación económica para sanear sus cuentas.

Donde sí se observa un aumento preocupante es en las Administraciones de la Seguridad Social, cuya deuda asciende ya a 126.173 millones de euros, un 8,6% más que el año pasado. Este incremento se explica por los préstamos del Estado a la Tesorería General de la Seguridad Social, necesarios para cubrir el desequilibrio entre ingresos y gastos, en un sistema de pensiones que sigue tensionado por el envejecimiento de la población y el aumento de las jubilaciones.

Una deuda que condiciona el futuro económico

La evolución de la deuda pública no es solo una cuestión de estadísticas macroeconómicas. Tiene implicaciones muy concretas: cuanto más endeudado está un país, más recursos debe destinar al pago de intereses, lo que puede restar margen para inversiones públicas o políticas sociales. Además, una deuda elevada puede limitar la capacidad de maniobra en caso de futuras crisis económicas.

Aunque la economía española muestra señales de recuperación, la senda de consolidación fiscal es larga y está llena de desafíos. Cumplir con