La cultura de las horas extra sin remunerar sigue profundamente arraigada en el mercado laboral español. Según el último Informe sobre Fichar y Horas Extra publicado por InfoJobs, dos de cada cinco empleados afirman realizar horas fuera de su jornada habitual, pero lo más alarmante es que el 42% de ellos no recibe ni un céntimo, ni días libres a cambio. Esta cifra supone un aumento de cuatro puntos respecto al año anterior, lo que refleja un empeoramiento en la gestión y reconocimiento del tiempo trabajado.
Este estudio se publica justo cuando el Ministerio de Trabajo ultima la reforma del sistema de registro horario, un proyecto que busca dar más transparencia y control sobre las jornadas laborales. El nuevo decreto plantea que los empleados deberán registrar con precisión la hora y el minuto de inicio y fin de su jornada, así como diferenciar las horas ordinarias de las extraordinarias, y aclarar si esas horas extra se pagan o se compensan con descanso.
Pero ¿quiénes son los más afectados? Según el informe, los trabajadores presenciales tienen más posibilidades de cobrar las horas extra (47%) que los que teletrabajan (27%). Esta diferencia podría explicarse por la mayor dificultad de controlar el tiempo en remoto, donde las fronteras entre lo personal y lo profesional a menudo se difuminan.
También hay diferencias de género: los hombres hacen más horas extra (42%) y las cobran más (47%) que las mujeres (38% y 35%, respectivamente). Por franja de edad, los que más tiempo adicional dedican al trabajo son los empleados entre 25 y 44 años, un grupo clave para la productividad de las empresas.
Un dato llamativo es que los empleados que no reciben compensación dedican, en muchos casos, más de 4 horas extra a la semana, mientras que quienes sí son remunerados hacen una media de tres horas semanales. Esta paradoja sugiere que la falta de reconocimiento no solo es injusta, sino que puede estar normalizando jornadas excesivas en ciertos sectores o empresas.
En cuanto al control del tiempo de trabajo, el 58% de los trabajadores afirma que su empresa ya usa sistemas digitales de fichaje, una cifra ligeramente superior a la del año pasado. Sin embargo, el uso de sistemas manuales sigue en declive, y tecnologías como el control biométrico también pierden presencia. La digitalización avanza, pero lo hace de forma desigual: solo un tercio de los empleados de microempresas tiene acceso a un sistema electrónico de control, frente al 72% en empresas medianas y el 66% en grandes.
Por sectores, el primario va muy por detrás del secundario en términos de control horario digital (41% frente a 72%). Y también hay diferencias según la modalidad laboral: los trabajadores que teletrabajan tienen más acceso a sistemas digitales (71%) que los presenciales (54%), lo cual, curiosamente, no se traduce en un mejor reconocimiento de sus horas extra.
Todo esto deja claro que, a pesar de los avances tecnológicos y normativos, queda mucho por hacer para garantizar un reconocimiento justo del tiempo de trabajo. En muchos casos, lo que debería ser un esfuerzo extra se ha convertido en una rutina invisible, que ni se compensa ni se valora.