El mercado inmobiliario español atraviesa una etapa de escasez notable. Según el último estudio de Idealista, la oferta de viviendas en venta se ha reducido un 39% desde el segundo trimestre de 2019, cuando se alcanzó el pico máximo de stock. Esta caída ha sido progresiva, pero constante, y afecta tanto a capitales de provincia como a áreas metropolitanas y zonas costeras.

Durante los años de mayor dinamismo inmobiliario, entre 2015 y 2022, muchas ciudades vivieron un auténtico boom de propiedades a la venta. Sin embargo, esa abundancia ha quedado atrás. Madrid y Palma, por ejemplo, alcanzaron su máximo de viviendas en venta a finales de 2015; Barcelona lo hizo más tarde, en el cuarto trimestre de 2019. Desde entonces, la tendencia ha sido clara: cada vez hay menos inmuebles disponibles.

Valencia lidera el desplome de la oferta

Valencia se ha convertido en el epicentro de esta reducción, con una caída del 78% en el número de viviendas en venta desde su máximo. La situación es similar en otras ciudades: Segovia y A Coruña también han perdido el 77% de su stock, mientras que Bilbao, Santander y Cuenca han visto desaparecer el 75% de las viviendas del mercado.

En total, 45 de las 52 capitales de provincia han perdido al menos la mitad de su oferta inmobiliaria, una cifra que da una idea clara de lo generalizado que es este fenómeno. Santa Cruz de Tenerife, Ávila, Vitoria, Pontevedra, Guadalajara, Toledo, Salamanca, Zaragoza y Pamplona son algunas de las que también han superado ese umbral.

En las grandes ciudades también escasea el producto

Aunque la caída no es tan dramática como en capitales medias, los grandes mercados tampoco se libran. En Sevilla, la oferta ha bajado un 67%, y en Alicante y San Sebastián, un 66%. Madrid ha visto desaparecer el 53% de su stock y Palma, un 51%.

Barcelona y Málaga, a pesar de ser dos de los mercados más potentes del país, presentan una caída más moderada: 47% y 45%, respectivamente. Aun así, el descenso es significativo, especialmente si se tiene en cuenta la fuerte demanda que siguen atrayendo estas ciudades tanto por parte de compradores nacionales como internacionales.

Jaén y Alicante resisten

En el lado opuesto del espectro se encuentran ciudades como Jaén, donde la caída ha sido del 29%, o Cáceres y Granada, con descensos del 33% y 32% respectivamente. Aunque la tendencia general es a la baja, estos mercados muestran mayor estabilidad, probablemente por una demanda menos presionada o por una oferta más constante.

A nivel provincial: algunas regiones aguantan mejor

Si ampliamos la mirada a las provincias, la situación es algo menos extrema, aunque 23 de ellas también han perdido más de la mitad de su stock inmobiliario. Vizcaya y Álava encabezan el ranking con un desplome del 70%, seguidas por Segovia, Guadalajara, Cantabria y Navarra, todas ellas con caídas superiores al 65%.

En cambio, las provincias de Alicante y Jaén han logrado contener mejor la reducción, con bajadas del 17% y 19% respectivamente. También resisten mejor Cáceres (20%), Málaga (27%), Murcia (31%) y Granada (32%).

¿Por qué hay cada vez menos viviendas en venta?

Este descenso tan marcado de la oferta responde a una combinación de factores. Por un lado, la ralentización en la construcción de obra nueva, las trabas administrativas y los costes crecientes han reducido el flujo de nuevas viviendas al mercado. Por otro, muchos propietarios han optado por destinar sus inmuebles al alquiler, especialmente vacacional, o simplemente los mantienen fuera del mercado a la espera de mejores precios.

Además, la subida de tipos de interés y la incertidumbre económica también han afectado a la dinámica del mercado: menos compradores, pero también menos vendedores, lo que está generando una especie de “bloqueo” en muchas zonas.

Todo esto contribuye a una mayor tensión entre oferta y demanda, encareciendo el acceso a la vivienda y dificultando la movilidad residencial, especialmente entre los jóvenes y las familias que buscan cambiar de hogar.