Chris Kempczinski, el CEO de McDonald’s, ha lanzado un mensaje que describe perfectamente la situación actual “Estamos viendo una economía dividida en dos”. Por un lado, los hogares de mayores ingresos siguen gastando sin freno. Por el otro, una mayoría creciente de consumidores —especialmente los de ingresos medios y bajos— lucha por llegar a fin de mes.

Ante este panoramo, McDonald’s prevé expandir su oferta de menús económicos, ante una caída notable del consumo en algunos tramos de la población. El tráfico de clientes de menor renta ha caído en doble dígito, y muchos han empezado a saltarse comidas como el desayuno o a comer en casa para ahorrar.

Una economía cada vez más desigual

Esta división no es nueva, pero se ha hecho mucho más evidente en los últimos años. La pandemia y la inflación han acelerado una tendencia de fondo: la concentración del consumo en manos de los más ricos.

McDonald’s no está sola. Otras grandes marcas americanas como Chipotle o Starbucks también han empezado a ajustar precios o reformular su oferta ante la pérdida de poder adquisitivo de sus clientes habituales. Según el CFO de Chipotle, Adam Rymer, las capas de menor ingreso de su clientela están claramente “bajo presión”.

De hecho, según UBS, la decisión de McDonald’s podría empujar a otras cadenas de restauración a seguir el mismo camino, reforzando sus opciones de bajo coste en un entorno cada vez más hostil para el consumo cotidiano.

Una amenaza que puede “filtrarse hacia arriba”

Aunque ahora el consumo parece estar sostenido por las rentas altas, los analistas advierten que esta situación no es sostenible. El mercado laboral empieza a mostrar signos de fatiga en muchos países. Si la debilidad persiste, los expertos temen que la presión económica comience a afectar incluso a los hogares de renta alta, que hasta ahora han mantenido vivo el consumo.

Como resumió John Leer, economista jefe de Morning Consult: “Hay muchas empresas que se están dando cuenta de que, al menos durante lo que queda de año, los ricos son el futuro del consumo. Pero el problema es que no hay tantos ricos como para sostener toda la economía”.