Aunque ya lo sabíamos, hasta que el Banco de España no lo confirma, no es oficial y hoy lo ha hecho. El Euríbor a 12 meses cerró julio en el 2,079 %, un nivel que marca un nuevo mínimo desde 2022. Aunque el retroceso frente a junio es apenas de dos décimas de punto básico, la caída interanual es de más de un punto y cuarto, lo que supone un alivio considerable para quienes tienen una hipoteca variable referenciada al índice.
La bajada es especialmente notable si se compara con el mismo mes del año pasado, cuando el Euríbor superaba el 3,5 %. Para una hipoteca media de 150.000 euros a 30 años, con un diferencial del 0,99 %, la revisión con este nuevo dato implica pagar alrededor de 123 euros menos al mes. Esto supone un ahorro anual cercano a los 1.500 euros.
El cambio se explica porque el capital pendiente es mayor en los primeros años del préstamo, lo que hace que las variaciones en el tipo de interés tengan más repercusión en la cuota mensual. Quienes estén en revisiones anuales notarán el ajuste de manera más intensa, mientras que en revisiones semestrales el ahorro será algo más moderado, ya que en enero el índice todavía estaba por encima del 2,5 %.
La evolución de los últimos meses muestra un patrón de estabilidad: tras un inicio de año con descensos pronunciados, el Euríbor se ha asentado en torno al 2 %. A partir de mayo, las variaciones han sido mínimas, lo que apunta a un suelo temporal en esta zona. El margen para caídas adicionales se percibe limitado, aunque no se descarta algún ajuste a la baja si la inflación sigue perdiendo fuerza.
Las previsiones para lo que resta de año apuntan a que el Euríbor se moverá en una horquilla muy estrecha alrededor del 2 %. El escenario más probable es que cierre 2025 en cifras similares a las actuales. Para los próximos meses, se espera una pausa estival, con pocos cambios hasta después del verano.
En el mercado hipotecario, la mejora del Euríbor ya se refleja en nuevas ofertas: las entidades han ajustado sus condiciones y los tipos fijos se encuentran en niveles más competitivos, mientras que las variables referenciadas al Euríbor han recuperado atractivo gracias a diferenciales más ajustados.
