El mercado de la vivienda en España sigue encareciéndose sin freno visible. A pesar de las advertencias sobre una posible burbuja, desde dentro del sector promotor se insiste en que el problema actual es de signo opuesto al de 2007. Entonces se construía por encima de la demanda; hoy, se construye por debajo. La falta de suelo disponible, los elevados costes de construcción y una alarmante escasez de mano de obra están provocando una caída en la producción de vivienda nueva. Todo ello empuja los precios al alza y pone a muchas familias al borde del límite de su capacidad de pago.

El desfase entre la oferta y la demanda no es coyuntural. Hay una estructura urbana cada vez más rígida, normativas dispares según el municipio, procesos burocráticos que ralentizan licencias y desarrollos, y un acceso a suelo finalista que apenas permite proyectar nuevas promociones. A esto se suma la presión de la inflación de costes en materiales y el encarecimiento de las exigencias técnicas y normativas, que lejos de simplificarse, continúan acumulando requisitos que influyen directamente en el precio final.

El resultado es un mercado polarizado. Por un lado, compradores con liquidez que adquieren viviendas al contado, especialmente en ubicaciones atractivas. Por otro, un grupo creciente de demandantes que ni siquiera pueden reunir el ahorro necesario para una entrada. En este contexto, crecen las voces (principalmente de los promotores) que ven en las hipotecas de 40, 50 o incluso 70 años una posible respuesta para mantener el acceso a la propiedad. La prolongación extrema de los plazos hipotecarios —incluso heredables entre generaciones— empieza a dejar de parecer una exageración para algunos actores del sector.

¿Tienen sentido las hipotecas tan largas?. Hagamos unos números.

Para ello calculemos la cuota mensual de una hipoteca de 300.000 euros para un interés del 3.2% (que es el interés medio de las hipotecas de estos dos últimos años), en diversos plazos, incluyendo el de 70 años.

Plazo Cuota mensual Total pagado Intereses pagados
25 años 1.454,04 € 436.211,08 € 136.211,08 €
35 años 1.188,30 € 499.083,93 € 199.083,93 €
50 años 1.002,92 € 601.750,28 € 301.750,28 €
70 años 895,63 € 752.331,19 € 452.331,19 €

Como podéis observar el ahorro mensual a partir de los 35 años es demasiado pequeño para el compromiso requerido, a 70 años se pagan solo 293€ menos al mes que con 35 años. En este caso me parece que los promotores lo único que han querido hacer es meter miedo.

La solución no está en las hipotecas, es un tema más complejo que  pasa por desbloquear el desarrollo de suelo, facilitar la tramitación de proyectos, coordinar normativas a nivel nacional y regional, y recuperar mano de obra para un sector envejecido y poco atractivo para las nuevas generaciones. También por introducir medidas de industrialización que hagan más eficiente la producción, aunque su aplicación requiere inversión anticipada, compromisos logísticos y certeza en los plazos que hoy escasean. Y por último, algo de lo que no se habla nunca, la reducción de impuestos para la primera vivienda, recordemos que en algunas CCAA se paga un 10% de ITP.

Hasta que se tomen medidas en serio la vivienda sigue se seguirá alejando del centro de la vida económica de millones de ciudadanos, que ven cómo su acceso se retrasa o directamente se esfuma.