La Seguridad Social ha vuelto a batir un nuevo récord en abril: destinó 13.515,2 millones de euros al pago de pensiones contributivas. El crecimiento anual, del 6,3%, refleja el efecto combinado de la revalorización de las pensiones y el aumento del número de beneficiarios. Con más de 10,3 millones de pensiones abonadas y 9,3 millones de pensionistas, el sistema enfrenta una presión creciente que invita a mirar más de cerca la sostenibilidad futura.
El grueso del gasto correspondió, como es habitual, a las pensiones de jubilación, que sumaron 9.882,3 millones de euros. Le siguen las prestaciones de viudedad (2.192,9 millones), incapacidad permanente (1.225,8 millones), orfandad (178 millones) y pensiones en favor de familiares (36,1 millones). Todas las partidas crecieron respecto a abril del año pasado, con especial énfasis en la incapacidad permanente, que sube un 11,5% interanual.
La pensión media del sistema se situó en 1.309,1 euros, un 4,5% más que hace un año. En el caso concreto de la jubilación, la media alcanzó los 1.503,3 euros mensuales. Dentro de este grupo, los jubilados del Régimen General perciben de media 1.663,2 euros, muy por encima de los 1.007,8 euros que reciben los autónomos del RETA. En los sectores tradicionales como la minería del carbón, la pensión media supera los 2.800 euros.
La revalorización de las pensiones en 2025, que fue del 2,8% con carácter general y de entre el 6% y el 9% para las pensiones mínimas, responde a la obligación legal de actualizar las prestaciones conforme al IPC medio del año anterior. Esta medida busca proteger el poder adquisitivo de los pensionistas en un contexto de inflación moderada, tras un 2023 que cerró con una subida de precios del 3,5% según el INE.
Otro fenómeno que empieza a dejar huella en las cifras es el incremento de las jubilaciones demoradas. En los dos primeros meses de 2025, un 11,2% de las nuevas altas correspondieron a trabajadores que retrasaron voluntariamente su retiro, cuando en 2019 eran apenas el 4,8%. Este cambio está ligado a los incentivos económicos implantados en 2022 para fomentar la permanencia en el mercado laboral. Como resultado, la edad media efectiva de jubilación ha subido hasta los 65,1 años.
La Seguridad Social destaca también que los tiempos de tramitación de las pensiones siguen contenidos: de media, se tardó 10,6 días en resolver una solicitud de jubilación en marzo, frente al límite legal de 90 días. Un dato que, en un sistema sometido a fuerte presión demográfica, resulta tranquilizador.
En paralelo, las pensiones de Clases Pasivas, que afectan a funcionarios de administraciones y cuerpos del Estado, ascendieron en marzo a 1.668,2 millones de euros, con un crecimiento anual del 5,9%. El colectivo suma ya más de 724.000 beneficiarios.
Por último, el complemento para reducir la brecha de género sigue extendiéndose: 997.959 pensiones lo incluyen, con un importe medio de 75,5 euros mensuales. El 88,7% de las personas que lo perciben son mujeres, lo que refleja la desigualdad histórica que el Gobierno intenta corregir desde 2021.
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