Alemania no va bien, la mayor economía de Europa, está al borde de perder su estatus como potencia económica global. No lo digo yo, lo dice Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, tras presentar las primeras pérdidas anuales del banco central alemán en 45 años, lo que agrava aún más el sombrío panorama que enfrenta el país.

El país ha sido sacudido por una tormenta perfecta de crisis. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, los precios de la energía han puesto en jaque a la industria alemana, históricamente dependiente del gas ruso barato. A esto se suman los efectos de una demanda en caída en mercados clave como China, el mayor comprador de bienes alemanes, y la creciente competencia de fabricantes chinos, especialmente en sectores como el automóvil y la maquinaria industrial.

Pero la amenaza más reciente viene desde Estados Unidos. La administración de Donald Trump ha reavivado su discurso proteccionista y ha amenazado con imponer nuevos aranceles que podrían golpear aún más a la economía alemana, que depende en gran medida de sus exportaciones.

El resultado ha sido una recesión técnica. El PIB alemán cayó un 0,3% en 2023 y un 0,2% en 2024, y varias proyecciones, como la del banco estatal KfW, anticipan una tercera contracción consecutiva en 2025.

El Bundesbank, en números rojos por primera vez desde 1979

En medio de este clima de incertidumbre, el Bundesbank informó una pérdida de 19.200 millones de euros (20.100 millones de dólares) en 2024, su primera en casi medio siglo. La mayor parte de esta caída se debe a un desequilibrio en los ingresos netos por intereses, ya que los bajos rendimientos de sus bonos han quedado rezagados frente a la subida de los tipos de interés en el mercado.

Hasta ahora, el banco central alemán había logrado esquivar las pérdidas entre 2020 y 2023 gracias a la liberación de provisiones de riesgo, pero en 2024 sus reservas cayeron a solo 700 millones de euros, forzándolo a asumir el golpe financiero.

Nagel trató de transmitir calma, asegurando que las «mayores cargas anuales ya han pasado», aunque advirtió que el Bundesbank seguirá en números rojos durante los próximos años.

«Cinco minutos para la medianoche» en la economía alemana

Más allá de la crisis del Bundesbank, Nagel lanzó una advertencia contundente sobre la situación del país. En referencia al Reloj del Juicio Final, que simboliza la proximidad de una catástrofe global, afirmó que Alemania está en «cinco minutos para la medianoche» en términos económicos.

El presidente del Bundesbank instó al nuevo gobierno, que se formará tras las elecciones parlamentarias del domingo, a tomar medidas urgentes para recuperar la competitividad del país.

“Alemania necesita luchar por su competitividad. Solo una política económica inteligente, coherente y fiable puede despertar al ‘Michel Alemán’ de su letargo”, afirmó Nagel, en referencia a una figura patriótica similar al Tío Sam estadounidense.

Las debilidades estructurales que amenazan el futuro

Nagel también destacó los problemas estructurales que están lastrando a Alemania:

La pregunta clave es si el nuevo gobierno será capaz de responder a estos desafíos con las reformas necesarias o si, como advierte Nagel, Alemania está a punto de perder su estatus como potencia económica global.