El aumento vertiginoso de los tipos de interés en Rusia está poniendo a muchas empresas al borde de la quiebra. Con un unos tipos del 21 %, fijado por el Banco Central de Rusia (CBR) para frenar la inflación, una de cada cinco empresas manufactureras está destinando hasta dos tercios de sus beneficios antes de impuestos al pago de deudas, según un reciente informe.

La situación ha generado un riesgo real de cierres masivos. A medida que las empresas luchan contra la creciente carga financiera, se plantean serias dudas sobre la sostenibilidad de la economía rusa, ya castigada por las sanciones internacionales y el gasto militar récord derivado de la guerra en Ucrania.

Desde que el Banco Central Ruso elevó su tasa de interés del 7,5 % al 21 % en 2023, el impacto en el sector empresarial ha sido devastador. El coste del crédito se ha vuelto prohibitivo, y el acceso a nuevos préstamos ha caído drásticamente. Los préstamos a sectores clave de la economía se desplomaron hasta un 50 % en los últimos dos meses de 2024.

El problema es aún más grave para aquellas empresas con deuda a interés variable, ya que sus costos financieros han escalado sin control.

La inflación, que se mantiene en un 9,5 %, más del doble del objetivo del banco central, complica aún más la situación. En este contexto, muchas compañías han optado por priorizar la liquidez en lugar de asumir más deuda. En lugar de pagar a sus proveedores, han preferido depositar efectivo en bancos que ofrecen altos intereses o comprar bonos sin riesgo.

Industria golpeada: del carbón a la tecnología

El impacto de esta crisis crediticia se siente en múltiples sectores. Empresas de la industria del carbón han visto desplomarse sus exportaciones y sus ingresos debido a las sanciones internacionales y la caída de los precios globales. Mientras tanto, compañías de centros comerciales, constructoras de carreteras, aerolíneas y tecnologíatambién enfrentan serias dificultades para refinanciar sus operaciones.

El porcentaje de empresas que enfrentan impagos de sus clientes ha aumentado del 20 % al 37 % en solo un año. Esto sugiere que la cadena de pagos en la economía rusa se está debilitando peligrosamente, aumentando el riesgo de una crisis sistémica.

¿Qué hará el Banco Central de Rusia?

A pesar de estos problemas, la economía rusa sigue mostrando un crecimiento del PIB de hasta un 4 %. Sin embargo, este dato es engañoso, ya que la producción real está prácticamente estancada.

La gran incógnita ahora es si el Kremlin permitirá que el ajuste monetario continúe o si optará por flexibilizar su política para evitar un colapso empresarial en un momento de máxima tensión geopolítica y económica.