Rusia enfrenta un escenario económico complicado en 2025, con un crecimiento del PIB previsto del 2,5%, que se ve opacado por una inflación disparada del 8,9% y un tipo de interés del 21%, el más alto desde el inicio de la guerra en Ucrania. A esto se suma un gasto militar sin precedentes que amenaza con desestabilizar las finanzas del país.

El presidente Vladimir Putin aprobó un presupuesto de defensa que representa el 32,5% del gasto total del gobierno para 2025, equivalente a 126.000 millones de dólares. Esta asignación refleja la prioridad de Moscú en su esfuerzo bélico prolongado en Ucrania. Sin embargo, este desmadrado nivel de gasto puede acercar a la economía rusa al colapso.

Además del gasto de defensa, Rusia ha implementado un mecanismo de financiamiento fuera del presupuesto, introducido en febrero de 2022, que obliga a los bancos a otorgar préstamos preferenciales a industrias militares.

Desde 2022, la deuda corporativa rusa ha crecido un 71%, alcanzando 415.000 millones de dólares, lo que equivale al 19,4% del PIB nacional. Esta cifra supera los ingresos por exportación de petróleo y gas y los gastos de defensa. Muchos de estos préstamos están destinados a contratistas de defensa con baja solvencia crediticia, lo que eleva el riesgo de un colapso financiero.

Este sistema de financiamiento ha generado inflación y tasas de interés más altas para sectores no relacionados con la defensa, creando las condiciones para una crisis crediticia sistémica.

El Banco Central de Rusia mantiene el tipo de interés clave en el 21%, un nivel históricamente alto diseñado para combatir la inflación. Sin embargo, esta política tiene efectos secundarios significativos:

Las sanciones occidentales han agravado los problemas económicos de Rusia, dificultando su acceso a financiamiento externo. Según el Financial Times, el país se enfrenta a una “bomba de tiempo financiera” creada por la propia estrategia de Putin, que ha transformado el sistema bancario ruso en una herramienta para financiar su maquinaria bélica.

El panorama económico ruso para 2025 es cada vez más negro. Cuanto más se prolongue la guerra, más probable será que Rusia enfrente un colapso corporativo y bancario, con consecuencias graves para su economía y su población.