El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca no tiene buena pinta para Europa y es normal ya que el lema de su campaña ha vuelto a ser el «Make America Great Again» algo que podría desatar una nueva ola de tensiones comerciales que golpearían duramente a Europa y, en especial, a la ya frágil economía alemana. Según un análisis de Goldman Sachs, las políticas proteccionistas del presidente electo —incluyendo la posibilidad de imponer aranceles a los productos europeos— podrían tener un impacto severo en el crecimiento económico del continente, con consecuencias directas para sectores clave como el automovilístico.

En su más reciente informe, la entidad bancaria rebajó las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de la eurozona para el próximo año, pasando del 1.1% al 0.8%, una cifra que refleja el riesgo de una desaceleración más pronunciada si las amenazas de Trump se materializan. Los analistas subrayan que no solo los aranceles per se preocupan, sino el clima de incertidumbre que generan. “La magnitud de los aranceles puede ser menos relevante que la incertidumbre creada por Trump al amenazar con nuevas medidas proteccionistas”, advirtieron.

Para Europa, cuya economía depende en gran medida del comercio internacional, la posibilidad de una escalada en la guerra comercial supone un desafío significativo. Trump ha reiterado que Estados Unidos “paga demasiado” por defender a sus aliados europeos, lo que pone presión adicional en países como Alemania para incrementar su gasto en defensa. Además, las declaraciones del presidente electo sugieren una posible reducción del apoyo a la OTAN y una búsqueda de resolución rápida para la guerra en Ucrania, lo que añade mayor riesgo geopolítico a un entorno ya tenso.

El impacto más evidente de estas políticas podría sentirse en Alemania, el motor económico de Europa. Con una economía que lleva meses lidiando con señales de estancamiento, cualquier perturbación adicional sería crítica. Goldman Sachs prevé que el crecimiento económico de Alemania caerá al 0.5% el próximo año, comparado con el 0.9% que había anticipado antes. La industria automotriz, particularmente, se encuentra en el ojo del huracán: los automóviles representan el mayor sector exportador del país y el mercado estadounidense es uno de los destinos más importantes. Volkswagen (VW), el gigante automovilístico alemán, vio caer el valor de sus acciones el miércoles tras el anuncio de Goldman Sachs, aunque logró recuperar gran parte de las pérdidas al día siguiente.

Pese a que Estados Unidos representa menos del 10% de las ventas globales de VW, la compañía tiene ambiciosos planes de expansión en ese país, sobre todo en el mercado de vehículos eléctricos, que se perfila como una apuesta clave para el futuro.

Por su parte, la consultora Berenberg es un poco más optimista, aunque también ha ajustado sus expectativas. Rebajó el crecimiento del PIB de la eurozona para 2024 en apenas 0.1 puntos porcentuales, situándolo en el 1%. Según el economista jefe de Berenberg, Holger Schmieding, el golpe podría ser parcialmente mitigado por un aumento temporal de la demanda interna en Estados Unidos y un dólar más fuerte, que haría a las exportaciones europeas relativamente más competitivas. Sin embargo, advirtió que los riesgos no deben subestimarse: “Trump probablemente impondrá aranceles selectivos pero llamativos, mientras amenaza con medidas más duras si no obtiene concesiones significativas de Europa y China”.

La perspectiva de una economía europea golpeada por aranceles estadounidenses añade una capa más de incertidumbre a un continente que ya enfrenta desafíos como la inflación persistente y el alto costo de la energía. La pregunta que queda en el aire es hasta dónde está dispuesto a llegar Trump en su cruzada proteccionista y cómo responderán sus socios comerciales.