El Banco Central Europeo (BCE) cumplió ayer con las expectativas de los analistas al anunciar un nuevo recorte de tipos de 25 puntos básicos, marcando su tercera bajada consecutiva. Un movimiento que ya estaba descontado en los mercados. Si bien Lagarde ha reiterado que no existe una hoja de ruta cerrada y que «todo dependerá de los datos» (como dice siempre, para no mojarse demasiado), sus declaraciones han dejado entrever una inclinación hacia un ciclo de recortes agresivos en los próximos trimestres.

Lagarde ha reconocido que la inflación podría repuntar en el corto plazo, pero también ha señalado que el riesgo de que la inflación caiga por debajo del objetivo del 2% es más alto que el de que se mantenga por encima de este nivel. Este es un punto clave del encuentro, ya que sugiere que el BCE podría acelerar el ritmo de recortes si los datos económicos lo justifican. Las declaraciones de Lagarde han sido respaldadas por las actas de la reunión, en las que se refleja una creciente preocupación por la posibilidad de que la inflación continúe desacelerándose, lo que justifica una política monetaria menos restrictiva.

El mercado mantiene sus previsiones de entre 5 y 6 recortes de tipos de 25 puntos básicos en las próximas reuniones, lo que llevaría a una política monetaria mucho más flexible a lo largo de 2024.

El escenario macroeconómico de la zona euro también juega un papel importante y el BCE debe prestar atención a las presiones desinflacionistas, ya que Europa está viendo cómo la inflación cae por debajo del objetivo, mientras que países como China se encuentran en un entorno deflacionario que podría exportarse al resto del mundo. Además, la recesión en Alemania y el estancamiento económico en otros países europeos son factores que podrían acelerar los recortes de tipos.

Esto nos lleva a que el mercadositúe en torno al 1,85% los tipos de interés para julio de 2025.

El mensaje del BCE parece claro: aunque no se comprometen a un plan cerrado, todo indica que los recortes de tipos continuarán si los datos económicos refuerzan la tendencia desinflacionaria, aunque como dice el cholista Luis de Guindos, lo irán viendo partido a partido.

¿Y qué significa esto para el Euríbor y las hipotecas? Si bien el Euríbor a 12 meses ya llevaba varias semanas descontando el recorte de ayer, el tono de Lagarde fuer más «Dovish» (favorable a la relajación de la política monetaria) de lo previsto con lo que deberíamos continuar con la tendencia bajista actual y probablemente hoy veamos mínimos anuales pudiendo incluso perder el 2.7%.