Hace unos años se implantó en algunos hospitales la «factura en la sombra» mediante la cual se informaba a los pacientes el coste de las intervenciones, una información para concienciar a los ciudadanos sobre el elevado gasto que supone la sanidad pública. Era una medida que permitía conocer, por ejemplo que la consulta de medicina de familia costaba 39 euros, una urgencia traumatológica 185 euros, un parto sin complicaciones 1.603 euros, una operación de apendicitis 2.413 euros y un infarto con ingreso de cinco días 4.953 euros.

Ayer, Antonio Garamendi, el presidente de la CEOE propuso una idea que tiene fines similares, aunque a la inversa, concienciar a la gente acerca del dinero que las empresas pagan a sus empleados.

«A mí me gustaría que se haga lo que la Seguridad Social hace con los autónomos, que todos los meses quita la cuota de autónomos, de tal manera que yo sé lo que gano y lo que la Seguridad Social me quita o recupera. Nosotros pensamos que los trabajadores de este país deberían recibir el sueldo bruto y luego que el Estado le recupere, porque cuando tú preguntas a alguien cuánto gana, sólo piensa en lo que han visto ingresar en el banco y se está olvidando de las pagas dobles, de las retenciones, de la Seguridad Social. Y si viera que casi es el doble, tendríamos más conciencia ciudadana sin ninguna duda para reclamar en qué se está gastando el dinero»

«Es como si en una comunidad de vecinos se habla de los gastos y dicen, pero ahora pagan los del primero y del segundo, y los demás, no. Todo está funcionando así», ha criticado Garamendi, que ha insistido en que la subida de cotizaciones ha disparado enormemente los costes de las empresas.

Su argumento radica en que, si los trabajadores tuvieran que hacerse cargo de sus cotizaciones, aumentarían su conciencia sobre el coste de las mismas y, por ende, reclamarían más transparencia sobre el destino de ese dinero. Como era previsible , esta propuesta ha generado rechazo en el gobierno y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, la comparó con políticas propias de Javier Milei, advirtiendo que ningún país serio avanza hacia un modelo donde los trabajadores deben «buscarse la vida» con su salario.

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