La semana  pasada PepsiCo presentó unos resultados que a los consumidores debería darnos que pensar, vendieron un 3% menos pero ganaron un 12% más,  unos buenos resultados pero no tanto como esperaba Wall Street. Ramon Laguarta, que es el CEO de la empresa afirmóque hay «muchísima más sensibilidad a los precios» en todos los grupos de ingresos y no solo entre los consumidores de bajos ingresos. señaló que los consumidores siguen enfrentándose a la presión de los precios en aumento y los salarios restringidos.

Empresas como PepsiCo aumentaron los precios a dos dígitos durante y después de la pandemia para afrontar los niveles de inflación de costes nunca vistos en una generación.

En abril, Laguarta había mencionado que los consumidores de bajos ingresos estaban «ajustados» y «estrategizando mucho para que su presupuesto llegara a fin de mes» pero la cosa ha ido a más y en la llamada con analistas, comentó que los consumidores de mayores ingresos estaban saltándose comidas en restaurantes caros y optando por opciones más económicas, o eligiendo alternativas de entretenimiento en casa.

Al respecto, Brian Jacobsen, economista jefe en Annex Wealth Management, ha comentado que «Los consumidores están sintiendo la presión de los altos precios. El año pasado se les dijo que simplemente aceptaran los precios más altos. Ahora están cansados.», «Las ganancias salariales están bien, pero no son excelentes, así que los consumidores están reaccionando reduciendo gastos en cosas no esenciales y comparando precios en todo lo demás»

Y por último destaco esta frase que podría ser una buena señal de lo que nos deparará el futuro. «No es una tendencia que deba preocuparnos. Es solo un regreso a la prudencia en lugar de la extravagancia«. Lo que podría haber sido un problema puntual corre el riesgo de convertirse en una tendencia. A los consumidores nos está tocando mucho las narices las subidas de precios (o reducción del tamaño del producto) y tarde o temprano, lo pagarán.