Geoffrey Hinton, es pionero en el campo de las redes neuronales y es considerado el «padrino de la inteligencia artificial» y desde hace unos años está bastante preocupado por su deriva actual así como por las consecuencias que pueda tener. Tanto que decidió irse de Google en donde tenía un pestazo. La semana pasada, en una entrevista en la BBC, subrayó la urgencia de reformar los beneficios sociales y proporcionar una cantidad renta básica universal debido a su preocupación por la eliminación de trabajos por parte de la IA.

Pese a que está convencido de que la IA aumentará la productividad y la riqueza, también lo está de que ese dinero beneficiará más a los ricos, dejando atrás a aquellos cuyos trabajos serán reemplazados, lo que resultaría muy perjudicial para la sociedad.

Poco a poco nos vamos dando cuenta de que la Inteligencia Artificial hace algunas tareas muy bien, mejor que los humanos y en pocos años podrá desarrollar con maestría algunos oficios para los que mucha gente ha dedicado gran parte de su vida.

Recientemente Ranstad cifró en que la IA supone en nuestro país una amenaza para dos millones de empleos y la pérdida neta de 400.000 puestos de trabajo en los próximos 10 años.

Los campos en los que  afectará en mayor medida serán el comercio, la hostelería, las actividades administrativas, y el sector del transporte y almacenamiento.

Son puestos de trabajo que ahora cotizan en España pero dentro de unos años se desarrollarán en los servidores de ChatGPT o de Google.

¿Qué hacemos con esa gente? La Renta Básica Universal podría ser una buena opción aunque se trata de una medida muy polémica y discutida.

No obstante también hay otra solución al problema y es que según Hinton, entre cinco y veinte años a partir de ahora, hay una probabilidad del 50%  de que la IA evolucione para desarrollar la motivación de replicarse y tomar el control, representando una clara amenaza a nivel de extinción para la humanidad, con lo que sin duda se nos acabarían todos los problemas.