Tenemos un elefante en la habitación, un elefante no, un dinosaurio enorme que nadie se atreve a  hablar de él porque sabes que vas a recibir palos si lo haces ya que se trata de un tema muy impopular y sensible hacia un colectivo que no se puede tocar.

Así que como a mi ya me da igual todo, lo voy a decir. Los pensionistas cobran mucho y tienen demasiados privilegios. Ya está, ya lo he dicho. Me diréis que han cotizado y se lo han ganado y es verdad que se lo han ganado pero no han cotizado tanto como lo que cobran ahora ya que una parte importante de las pensiones se pagan con impuestos y deuda pública. Las pensiones las pagan las generaciones de ahora y las que vendrán.

Y se da la circunstancia de que muchos de los que pagan esas pensiones, son más pobres que los que reciben la ayuda. ¿Te imaginas que un mileurista pagase impuestos para que los cobrase Amancio Ortega y que este además pudiese ir gratis al cine, tener unas vacaciones más baratas y que el transporte público no le cueste casi nada? Absurdo ¿no?. Pues eso ocurre en España.

Las sociedad española es desigual, sí, pero con la peculiaridad de que los pobres son los jóvenes y los ricos los mayores.  Los primeros se enfrentan a una reducción de ingresos y dificultades para acceder a una vivienda, mientras que los segundos acumulan cada vez más riqueza, incluso adquiriendo propiedades adicionales además de sus residencias habituales. En la actualidad, más de 600.000 jubilados están cobrando una pensión superior a los 3.000 euros al mes.

La Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España muestra un panorama preocupante en el sector de la vivienda. El porcentaje de hogares propietarios ha disminuido del 74% en 2020 al 72% en 2022. Aunque el informe indica que las «caídas generalizadas» afectan a toda la población, destaca que la tasa de propiedad entre los menores de 35 años ha caído a apenas el 31,8%, comparado con más del 60% hace una década.

El informe del Banco de España también señala un cambio en la composición del patrimonio de los mayores de 55 años, que ahora incluyen más segundas y terceras residencias, garajes, solares y otros activos inmobiliarios, además de sus viviendas principales. La vivienda principal sigue siendo el activo más importante para los españoles, representando más de la mitad de su patrimonio.

Muchos jubilados además de cobrar la pensión tienen ingresos por alquileres de viviendas a quienes además les pagan la pensión, a los jóvenes.

Aquí hay una bomba que en algún momento tiene que explotar, si no es económicamente lo será socialmente. A ver quien se atreve a poner el cascabel al gato, bueno… al gato no, al dinosaurio.