¿Cuándo bajará los tipos el BCE?

Esa es la gran pregunta que nos hacemos todos y que tiene en vilo a los ahorradores y a los hipotecados, a los primeros porque verán como el rendimiento de los depósitos descenderá y a los segundos como el Euribor retomará su tendencia bajista que se ha visto interrumpida este 2024.

Y aquí tenemos un problema porque Christine Lagarde dice una cosa pero los mercados piensan otra bien distinta, la presidenta del BCE ha insinuado varias veces que la primera rebaja de tipos vendrá en verano (asumimos que en la reunión de junio) pero ayer aclaró que “el consenso en torno a la mesa del Consejo de Gobierno fue que era prematuro discutir recortes de tipos” no obstante son muchos los analistas que ven posible que la primera bajada de tipos se produzca en abril, después de que la institución publique en marzo sus nuevas proyecciones macroeconómicas, si estas son buenas.

Incluso los operadores cada vez son más optimista sobre estos recortes estimando una probabilidad del 80% de un movimiento en abril y 141 puntos básicos de flexibilización a lo largo de todo el año, frente a los 130 puntos básicos anteriores.

Muestra de ello son las declaraciones de Ann-Katrin Petersen, estratega senior de inversión de BlackRock Investment Institute quien dejó claro que a pesar de que Lagarde enfatizó la dependencia de los datos, “no rebatió con fuerza a las expectativas del mercado de recortes de tasas a partir de abril”.

¿Y a quién debemos creer? ¿A Lagarde o a los mercados?

Realmente lo que nos afecta a todos es el Euribor, que es el índice de referencia de las hipotecas y el dinero al que se prestan el dinero los bancos y si ellos se lo prestan a un interés concreto, nos da igual lo que diga o haga Lagarde porque es ese valor el que nos condiciona el día a día. Por otro lado, Christine Lagarde cada vez tiene menos credibilidad, tanto dentro del BCE como fuera (más de la mitad de los empleados del BCE consideran que su gestión es deficiente) . Quizás por eso y por rebajar un poco las expectativas para que los mercados no sobrereaccionen el BCE nos está mintiendo o al menos, engañándonos.