En la bolsa americana muchas veces se habla de la divergencia entre «Main Street» y «Wall Street» en donde las valoraciones bursátiles de las empresas reflejan un optimismo que no se ve en la calle ni en los pequeños negocios, vemos como un puñado de empresas (Amazon, Apple, Google) crecen a lo bestia pero el resto de negocios se van a pique.

En España está ocurriendo algo similar lo que pasa es que el equivalente a «Wall Street», esa gran empresa con muchísimos empleados y facturación, es el sector público mientras que el «Main Street» son el resto de los ciudadanos.

Recientemente la Comisión Europea ha actualizado sus proyecciones económicas y prevé un crecimiento económico para este año del 2,2 por ciento, junto con un 1,9 por ciento para el próximo año. Eso está muy bien.

Por tanto, este año y el año que viene todos deberíamos estar mejor ¿no?

Lo que pasa es que luego te vas a hacer la compra y ves que con lo mismo que comprabas hace un año ahora te cuesta un 15.2% más. El aceite de girasol, lleva una subida del 118%,  las magdalenas y la margarina (75%) y los plátanos, pasta, aceite de oliva y harina, con subidas del 50% o aún mayores.

A esto tenemos que sumarle el encarecimiento de las hipotecas tras el subidón del Euribor y el de los carburantes que se acercan de nuevo a máximos.

Esto ha llevado a que el 9% de los hogares no podía cubrir en 2022 los gastos esenciales con su renta bruta total, frente al 7% de 2020, según se desprende del informe publicado por el Banco de España sobre la situación financiera de los hogares y las empresas respecto al primer semestre de 2023.

Estamos hablando de que prácticamente 1 de cada 10 hogares no llega a fin de mes. A pesar de que la renta bruta disponible nominal de los hogares fue en 2022 un 6,8% superior a la del año 2020, la inflación ha provocado una pérdida de poder adquisitivo acumulada del 4,5% en ese período, lo que ha limitado la capacidad de ahorro y gasto de las familias españolas.

A esto deberíamos sumar el los colectivos de parados con especial índice de vulnerabilidad, como el juvenil (récord europeo) y el de los parados de larga duración, especialmente en el caso de los profesionales de mayor edad, que superan con creces la media europea.

¿Para qué me sirve ganar más si puedo comprar menos? ¿Dónde está la recuperación anunciada a bombo y platillo si cada día soy más pobre? ¿Quién está ganando aquí?

Llamadme antipatriota pero prefería cuando España no crecía económicamente tanto como ahora pero el sueldo cada vez me duraba más.