Después de un mes de vacaciones el comité de gobierno del BCE vuelve a reunirse hoy para tomar decisiones sobre la política monetaria y lo hará basándose principalmente en los datos de inflación  que es la que marca la agenda de los bancos centrales. No obstante tiene que mirar de reojo que su guerra contra los precios no acabe rompiendo otras cosas como está ocurriendo en EEUU con los bancos pequeños.

De momento, parece que el Banco Central Europeo está encaminado a ralentizar su campaña de subidas de los tipos de interés, después de que los últimos datos conocidos,  principalmente el de la inflación subyacente, que excluye los componentes volátiles de los alimentos y la energía, que cayó en abril por primera vez en 10 meses, hasta el 5,6% desde el 5,7% de marzo. Ello alimentó la esperanza de que la inflación haya tocado techo, a pesar de que la inflación general rompió una racha de cinco meses a la baja y volvió a subir al 7,0% debido a la subida de los precios de los alimentos y los servicios. Ambas cifras coincidieron en líneas generales con las expectativas del mercado.

La fortaleza de la inflación subyacente -que sigue siendo casi el triple del objetivo a medio plazo del BCE del 2%– hace casi inevitable una nueva subida de los tipos de interés hoy mismo.

Isabel Schnabel, miembro del consejo del BCE, declaró recientemente que quería ver una desaceleración «sostenida» de los precios subyacentes antes de cambiar de rumbo. Pero el lento descenso de la inflación se suma a los argumentos de que el BCE puede permitirse levantar un poco el pie del freno el jueves.

El argumento de la «paloma» se ha visto reforzado esta misma semana con la publicación de la encuesta trimestral sobre préstamos bancarios del BCE, que mostró que los bancos se han vuelto mucho más cautelosos a la hora de conceder préstamos, endureciendo sus normas crediticias al ritmo más rápido desde la crisis de la deuda soberana de hace una década.

A mediados de abril, el economista jefe del BCE, Philip Lane, describió este estudio, en el que se pregunta a los bancos sobre la oferta y la demanda de crédito, como «el dato más importante» de cara a la reunión de mayo, ya que ayuda a entender «si efectivamente estamos asistiendo a un mayor endurecimiento de las condiciones crediticias».

Con la subida de los tipos de interés desinflando rápidamente los mercados inmobiliarios y desencadenando una serie de colapsos bancarios en Estados Unidos y Suiza, las entidades crediticias afirmaron que esperan volver a endurecer sus normas en el próximo trimestre.

Mientras tanto, nos esperará unos días con fuertes movimientos del Euribor como suele ser habitual tras las reuniones del BCE y lo hará en función del discurso de Christine Lagarde en la que nos dará pistas sobre el fin de las subidas de tipos como parece que así ocurrió ayer con la FED.