Hemos asumido durante mucho tiempo que los Bancos Centrales (en especial el BCE) estaban para rescatar a los gobiernos con un déficit excesivo así como impulsar el crecimiento económico en momentos de debilidad pero en realidad sus misión es la de mantener la estabilidad de la moneda controlando los precios, y ahora que la inflación está descontrolada se han dado cuenta de que tienen que actuar con contundencia para corregir los errores de los años anteriores. Se puede debatir si la situación actual viene provocada por los años de tipos negativos, por el colapso de la cadena de suministros o por la invasión de Rusia a Ucrania pero la realidad es que los precios están subiendo a un ritmo nunca vistos en décadas. Si a los Bancos Centrales hubiese que evaluarles por sus resultados actualmente estarían sacando un cero.

Esta semana Jerome Powell ha hablado en la Comisión Bancaria del Senado y no ha podido ser más crudo y duro. «Los últimos datos económicos han sido más sólidos de lo esperado, lo que sugiere que el nivel final de los tipos de interés será probablemente más alto de lo previsto», «Si la totalidad de los datos indicara que está justificado un endurecimiento más rápido, estaríamos preparados para aumentar el ritmo de subidas de tipos».

La senadora demócrata Elizabeth Warren echó en cara a Powell que esta subida de tipos podría llevarse por delante muchos puestos de trabajo «Si pudiera hablar directamente con los 2 millones de personas trabajadoras que hoy tienen empleos decentes, a los que piensa despedir durante el próximo año, ¿qué les diría? ¿Cómo les explicaría su opinión de que tienen que perder sus empleos?»». preguntó Warren.

Y la respuesta no puede ser más dura.

«Explicaría a la gente en general que la inflación es extremadamente alta y que está perjudicando gravemente a los trabajadores de este país», dijo Powell. «Todos ellos, no sólo 2 millones de ellos, sino todos ellos, están sufriendo bajo la alta inflación y estamos tomando las únicas medidas que tenemos para bajar la inflación».

En resumen, es mejor que se vayan a la calle 2 millones de personas a que la inflación se mantenga en el entorno actual.

Y desgraciadamente esto es aplicable también para Europa en donde el discurso del BCE es el básicamente el mismo, y voy a poner en boca de Christine Lagarde una palabras que no ha dicho pero que probablemente piense,  «es mejor que se arruinen millones de hipotecados a que los precios sigan altos». La única manera de combatir la inflación es reduciendo el poder adquisitivo de los ciudadanos y eso es lo que nos espera.