Históricamente los tipos de interés y las bolsas han  mantenido una relación bastante estrecha, existía una correlación inversa. Si subían los tipos, la bolsa bajaba y viceversa. Esto era así siempre y era una ley inmutable y con mucha lógica ya que si se encarece la financiación el consumo se retrae y las empresas (a las que también les sube la financiación) venden menos y si venden menos, tienen menos beneficios y sus acciones bajan. Ante subidas de tipos, sea cual sea el motivo, se reduce el valor presente de los beneficios y flujos de caja futuros

Pero esto ya no es así y lo resume perfectamente este chiste, que os traduzco.

Hoy en Wall Street, la noticia de la reducción de los tipos de interés impulsó el mercado bursátil, pero luego la expectativa de que estas tasas fueran inflacionarias lo hizo bajar, hasta que se comprendió que las tasas más bajas podrían estimular la economía lenta, lo que hizo que el mercado subiera, antes de finalmente caer por temores de que una economía sobrecalentada llevaría a una reimposición de tasas de interés más altas.

Desde hace mucho tiempo los bancos centrales se han dado cuenta de que sus decisiones pueden mover los mercados, hundir las bolsas y con ello destruir la riqueza de muchos ahorradores, con lo que sus discursos cada vez están más estudiados y matizados. Por otro lado la inflación descontrolada que tenemos nos puede llevar a cualquier escenario, desde subida de tipos brutales hasta que muchos ahorradores e inversores encuentran en las acciones un refugio para los ahorros que cada vez pierden más valor.

Vivimos tiempos difíciles, tanto para los que tienen dinero aunque peor para los que tienen deudas.