Una vaca en el blog del Euribor

Francis Galton fue un estadístico bastante obsesivo al que le gustaba medir todo, en esta web nos cuentan 13 de sus experimentos, de los cuales os resumo algunos.

Uno de los trabajos de Galton que más polémica causó fue el estudio de la eficacia de rezar a Dios. Dado que los miembros del clero se pasaban la vida rezando, y con el mazo dando, Galton intentó correlacionar ese hecho con una expectativa de vida más prolongada….nada más lejos de la realidad.

En 1897 publicó en la revista Nature un trabajo sobre la longitud que debía tener una soga para que, durante el ahorcamiento, rompiera el cuello de un criminal sin decapitarlo

Como buen inglés estaba obsesionado con la forma correcta de preparar el té… Galton confeccionó untermómetro especial que le permitía controlar constantemente la temperatura del agua dentro de la tetera llegando a la conclusión de que el té tiene un cuerpo completo, sabor pleno y no es amargo cuando el agua en la tetera se mantieneentre 82 ºC y 88 ºC….

Uno de las “grandes gestas” de Sir Francis fue publicar, ni más ni menos que en la mejor revista científica del mundo, un estudio titulado “Cortar una tarta redonda con principios científicos”

Como buen británico era un gran aficionado a las carreras de caballos y no solamente se pasaba horas y horas observando cómo cambiaba el color de las caras de los que asistían a una carrera de caballos cuando éstos se aproximaban a la meta, sino que para hacer más llevadera la asistencia a las mismas diseñó un sombrero cuya parte superior podía alzarse mediante una pera de goma y así la cabeza se refrescaba por la entrada de aire

Llegó a describir un código para comunicarnos con el mundo extraterrestre….sí, lo que han leído. Este código era una especie de Morse pero con tres símbolos en lugar de los dos clásicos: un punto, una raya y una tercera inclinada.

Este hombre no descansaba y en 1906 en una feria de París se topó con un concurso que consistía en adivinar el peso de una vaca. Ochocientas personas participaron. Galton, como no podía ser de otra manera, analizó las pruebas estadísticas y descubrió que la conjetura de la media ( 1.197 libras ) estaba muy cerca de el peso real ( 1.198 libras ) de la vaca. Esta historia fue contada por James Surowiecki , en su entretenido libro la sabiduría de los grupos .

La Sabiduría de los Grupos: Por qué los muchos son más inteligentes que los pocos y cómo la sabiduría colectiva da forma a los negocios, economía, sociedades y naciones, publicado por primera vez en 2004, es un libro escrito por James Surowiecki sobre la combinación de la información en grupos, que termina en decisiones que, argumenta él, son a menudo mejores que las que podrían haber sido tomadas por un solo miembro del grupo. El libro presenta numerosos casos estudiados y anécdotas para ilustrar su argumento, y recorre varios campos del saber, principalmente economía y psicología.

Poco más se sabe sobre aquél concurso del peso de la vaca, pero en euribor.com.es os podemos contar en exclusiva qué es lo que sucedio, atentos porque esto es lo que seguramente pasó (o no…).

Unos años más tarde, y debido al desgaste, suciedad y duro uso que se le daba, la balanza cada vez era menos fiable y su reparación era muy cara, así que el organizador de la feria tuvo una idea brillante. Dado que los asistentes eran tan buenos en adivinar el peso, no era necesario reparar la balanza, bastaba con utilizar como medida final el  promedio de las estimaciones de los concursantes.

Durante los primeros años todo funcionó muy bien, pero con el tiempo algunos participantes empezaron a hacer trampas, por ejemplo, algunos cogieron información privilegiada del ganadero para saber exactamente cómo se había criado el ganado, otros analizaban los pesos de sus antecedentes familiaries y otros, sin cortarse, sobornaban al ganadero. Al final siempre ganaban los mismos con lo que cada vez había menos concursantes y por tanto la «sabiduría del grupo» dejaba de tener sentido, así que el juego corría serio peligro.

Se introdujeron unas normas regulatorias estrictas. Se pidió al ganadero que preparase un boletín mensual sobre el crecimiento de la vaca . Estos boletines se publicaban en la puerta del mercado para que todos pudieran leerlo. Cualquier sospechoso de poseer información privilegiada era expulsado del concurso.

Por aquella época la alimentación de las vacas estaba sufriendo una revolución, con la creación  de nuevos piensos, inyecciones de hormonas de crecimiento rápido y demás complejidades, así que los boletines mensuales que se publicaban de poco servían para la mayoría de los concursantes, no había quién los entendiese. En este entorno surgieron analistas que publicaban sus propios  informes que traducían todos estos factores en una simple estimación de peso.

Otros analistas  se dieron cuenta de que en el fondo, el estudio de la nutrición y la salud de la vaca no era tan útil. Lo que importaba eran las conjeturas de los concursantes. Desde que el valor no era el peso real de la vaca, la clave del éxito no radicaba en la evaluación correcta de su peso, sino más bien en evaluar correctamente lo que otras personas podrían adivinar.

Este tipo de concursos cada vez era más populares entre la población y se multiplicaron por todos los países, por ejemplo en España se llegó a organizar un concurso con las 35 mejores vacas del país, algunas con nombres tan graciosos como Matilda. Todos los días en los periódicos había una sección sobre ganado, el país se llenó de aprendices de ganaderos. Era una negociazo.

Por tanto, el simple peso de una vaca se convirtió en una ENORME  industria de adivinadores de peso profesionales, organizadores de competiciones, asesores que ayudan a las personas a afinar sus conjeturas e incluso complejísimos programas informáticos para hacer previsiones. Algunas personas sugirieron que podría ser más barato reparar la balanza, pero fueron ridiculizados : ¿Por qué volver a confiar en el juicio de un solo subastador cuando se podría beneficiar de la sabiduría acumulada de tanta gente inteligente ?

Mientras tanto, la salud de la vaca cada vez importaba menos, algunas incluso se murieron de hambre….