Tres factores son los que el pequeño ahorrador tiene en cuenta a la hora de escoger un producto para sus ahorros: riesgo, rentabilidad y liquidez.

Del fruto de la combinación de estos factores, surge una clasificación en la cual podemos incluir todos los productos que las entidades financieras nos ofrecen.

Analicemos aquellos productos financieros para los clientes en los cuales lo que prima es la ausencia de riesgo (o mejor dicho, el menor riesgo posible). Son aquellos para quienes no quieren correr ningún tipo de riesgo en el capital inicial que poseen. Por ese motivo solo podrán jugar con los dos factores que quedan, rentabilidad y liquidez.

Veamos una clasificación de estos productos y sus características:

Hemos clasificado estos productos de mayor a menor liquidez, partiendo de la premisa de que en ninguno de ellos se corre riesgo en el capital inicial si se respetan los plazos inicialmente acordados en cada producto. En caso contrario sí que hay riesgo de una potencial pérdida. La rentabilidad, así como la tributación fiscal de la misma, variará en función del producto que contratemos.