Ayer se reunió el BCE y la decisión que tomó no pilló por sorpresa a nadie, subieron los tipos en 50 puntos básicos, esto son 25 puntos menos de lo que habían anticipado los mercados hace unas semanas y eso era bueno. A nadie le gustan las sorpresas y menos con el dinero.

Esta decisión venía precedida por unos datos de inflación que fueron menos malos de lo esperado, sin llegar a cantar victoria parece que poco a poco los precios se están controlando y aparentemente las medidas de los Bancos Centrales estaban funcionando. Eso también era bueno.

Por tanto, todo parecía indicar que las subidas de tipos estaban llegando a su fin y que el Euribor estaba ya muy cerca de su pico, eso es lo que muchos (entre los que me incluyo) pensaban.

Pero llegó la conferencia de prensa del BCE y Christine Lagarde se mostró muy dura, demasiado y dejó clara una cosa, su institución tiene un claro objetivo, controlar los precios cueste lo que cueste y esto incluye como daño colateral a los hipotecados a tipo variable.

Esperamos y juzgamos que tendremos que subir las tasas de interés de manera significativa. Ahora bien, ¿qué significa eso? Hay que leerlo junto con el ritmo constante. Es bastante obvio que, sobre la base de los datos que tenemos en este momento, un aumento significativo a un ritmo constante significa que deberíamos esperar aumentar las tasas de interés a un ritmo de 50 puntos básicos durante un período de tiempo

En el fondo esto no debería pillarnos por sorpresa, si nos vamos a la web del BCE en el apartado «Misión del BCE» lo pone bien claro.

El Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales constituyen conjuntamente el Eurosistema, el sistema de bancos centrales de la zona del euro. El objetivo principal del Eurosistema es mantener la estabilidad de precios, es decir, salvaguardar el valor del euro.

Y con la inflación europea rozando el 10% está claro que estaban fallando estrepitosamente en su misión, quizás el problema es que durante mucho tiempo su misión era esa pero lo que hacían era otra cosa como rescatar a países o ayudar al crecimiento de la eurozona aunque usasen medidas inflacionistas para ello. Parece que por fin se han dado cuenta de que no estaban cumpliendo su objetivo.

El economista jefe de ING Carsten Brzeski lo ilustró ayer muy bien.

Mientras que otros bancos centrales importantes hicieron un ligero cambio moderado esta semana, el Banco Central Europeo realizó un giro agresivo. Ahora parece que devorará ‘palomas’ para la cena de Navidad«

Recordemos que las palomas son los miembros del BCE que abogan por frenar las subidas de tipos (y los halcones quienes quieren subirlos)

El propio Brzeski pronostica que los tipos se situarán en el 3.5% a finales del primer trimestre del 2023 con lo que el Euribor podría llegar a rozar el 4% el año que viene.

Nos espera un año duro, especialmente a los hipotecados.