El 3 de julio de 2008 el mundo estaba inmerso en una profunda crisis financiera, en ese entorno la mayoría de los Bancos Centrales decidieron bajar los tipos e inyectar liquidez en el sistema dado que los bancos habían cerrado el grifo tras la quiebra de varias empresas hipotecarias y bancos. Por entonces la Reserva Federal ya había bajado los tipos en siete ocasiones, pasando del 5.25% las 2%.

¿Y que hizo ese día el Banco Central Europeo? Para sorpresa de todos, la institución dirigida en ese momento por Jean-Claude Trichet, encareció el precio del dinero en un cuarto de punto, hasta el 4,25%. La decisión del BCE de subir los tipos se justificó por el miedo a la inflación, que por entonces estaba en el 4%, con un petróleo rondando los 140 dólares.

Poco después vino lo peor de la crisis con la quiebra de Lehman Brothers y la caída de Fannie Mae y Freddie Mac y algo más de un mes después en un movimiento concertado de varios de los principales bancos centrales del mundo, Trichet no tuvo otro remedio que bajar los tipos al 3,75% lo cual no evitó que el Euribor llegase a su máximo histórico el 2 de octubre de 2008 cuando se disparó hasta el 5,526%.

Ayer, viendo la rueda de prensa de Christine Lagarde tras la decisión del BCE de subir los tipos otros 50 puntos básicos y amenazar con seguir haciéndolo durante las próximas reuniones muchos nos quedamos con la sensación de que estamos ante otro momento Trichet aunque en este caso lo cierto es que la inflación sí es un problema real ya que el IPC de la Eurozona es actualmente del 10.1%, no obstante estamos ante la primera corrección de los precios en 17 meses.

El tiempo dirá si el BCE ha vuelto a cometer un error tan grande como el de 2008 pero de lo que no me cabe la menor duda es que Christine Lagarde y sus colegas lo están haciendo todo tarde y no de la mejor manera.

Mientras tanto a los hipotecados españoles les tocará sufrir viendo como el Euribor supera el 3% ya que de momento lo tenemos en el 2,993%