Actualmente la inflación está desbocada a nivel mundial, y en la zona Euro vemos como los precios suben entorno al 10%, con este panorama el BCE, como la mayoría de los bancos centrales, ha subido tipos con fuerza para frenar el consumo y provocar un descenso de los precios. Esto ha provocado la subida espectacular del Euribor que ha pasado del -0.5% a casi el 3% en menos de un año, un drama para los hipotecados a tipo variable.

Pese a que es una mala noticia que dañará severamente las finanzas de muchas familias, la inflación es un buen aliado para cualquiera que esté endeudado, especialmente para aquellos que lo estén con una hipoteca.

Si los precios suben mucho, como está ocurriendo ahora, los salarios suben también aunque no se actualizan al mismo ritmo y por tanto cada vez ganas menos, esa es la parte negativa. Aunque suba tu sueldo algo puedes comprarte menos cosas. Mal negocio.

Sin embargo, la inflación tiene un efecto directo sobre la economía en general y es que cuando aumentan los precios el dinero pierde valor, por tanto la inflación significa que cada euro vale menos y  si estás endeudado en en euros tu deuda también pierde valor. Del mismo modo que hace que pierda valor el sueldo que cobras, también hace que pierda valor el dinero que debes.

Este efecto es especialmente beneficioso para las personas que tienen hipotecas a tipo fijo, en el momento en el que la subida del IPC supera el interés del préstamo, la inflación está pagando parte del crédito y en estos casos en el que la diferencia entre el IPC y los tipos de interés es abismal es beneficioso tanto para los que tienen hipotecas fijas como variables.

Por tanto la inflación te está pagando una parte de la hipoteca sin que te des cuenta, no es intuitivo pero financieramente es así.