Kodak fue una de las primeras empresas completamente globales, podías ver su logotipo en las calles de prácticamente cualquier ciudad del mundo, era un imperio que actuaba casi en monopolio que finalmente se convirtió en el claro ejemplo de una empresa que no se supo adaptar a las nuevas tecnologías.

En un momento dado se llegó a conocer a la compañía como El Gigante Amarillo: 60.000 empleados sólo en la zona de Rochester y su plantilla mundial llegó a los 150.000 empleados.

La empresa funcionó como la seda durante casi un siglo. El dinero inundaba las arcas con creciente constancia. Incluso hace pocos años, en 2003, Kodak ingresó 3.000 millones de dólares (unos 2.300 millones de euros) solamente en indemnizaciones de fabricantes de teléfonos móviles y cámaras por uso indebido de patentes.

Dos años después, en 2005, todavía era líder de ventas de cámaras compactas digitales en los EE UU. En 2009 decidió dejar de fabricar la película Kodachrome, un valor seguro en el pequeño pero fiel y sostenido mercado de la fotografía analógica.

¿Causas de su final? La primera: el teléfono móvil. Desde que en 1999 se puso a la venta el primer camera-phone, el Kyocera VP210, las fotos tomadas con móviles crecen mientras bajan las de cámaras.

La segunda: un modelo equivocado de reconversión. Desde 2005, Kodak se concentra en las líneas de impresoras domésticas y los servicios de impresión online, ambas demasiado saturadas y con competidores feroces, sin mencionar el problema primordial: los usuarios no imprimen las fotografías, cada vez se limitan más a mantenerlas en formatos digitales.

Como comentaba su CEO:

Kodak se comportó con la cámara digital como Superman con la kriptonita: la escondió en el Polo Norte porque pensó que era algo malo. Pero los malos siempre la encuentran

El 11 de enero de 2012,  anunció «la reorganización de su negocio y la presentación de una demanda contra Apple y HTC por violar cuatro de sus patentes por tratamiento de imágenes». Días más tarde se acogió al capítulo 11 de la Ley de Quiebras en un intento por sobrevivir a una crisis de liquidez después de años de continua caída en las ventas relacionadas de su negocio de películas para fotografía.

Tras pasar por la bancarrota, el 28 de julio de 2020, en plena pandemia, se anunció que Kodak regresaría al mercado para fabricar productos y componentes farmacéuticos con un préstamo de 765 millones de dólares por parte del gobierno de los EEUU.

Ahora que vemos como grandes tecnológicas están pasando por malos momentos no debemos de olvidar lo que ocurrió en el pasado ya que muchas veces, casi sin darnos cuenta, caen imperios empresariales que parecían indestructibles.