Ahora que estamos en «entretiempo» a muchos les habrá ocurrido que han cogido la manta del sofá para taparse y se han dado cuenta de que es un poco pequeña y que o te tapas los pies con ella o te tapas la cara, pero nunca las dos cosas a la vez a no ser que hagas un esfuerzo y la estires hasta que se rompa o te dobles como un contorsionista. No existe ninguna opción buena para estar a gusto.

Es el dilema de la manta corta, elegir entre dos cosas malas. Quedarte con el mal menor para seguir pasando frío.

Lamentable la situación económica actual se encuentra ante este dilema, el frío es la inflación y la manta la podemos mover hacia arriba (subiendo tipos) con lo que se nos pueden congelar los pies (peligro de recesión) o mover hacia abajo (bajando tipos) con lo que se nos enfriaría la cara (no acabar con la subida de tipos). Y no hay más opciones, esta es la manta que tenemos.

Hasta el momento el consenso parecía que estaba en subir tipos ya que es la opción más rápida y directa para combatir la inflación. Es la solución canónica y clásica porque es la que se ha utilizado siempre y porque funciona.

Por ejemplo, «un número muy grande» (ese es el dato que tenemos) de miembros del Consejo de Gobierno Banco Central Europeo (BCE) estuvieron a favor de subir los tipos de interés en tres cuartos de punto porcentual, hasta el 1,25%. Su obsesión es llevar la inflación al 2% cueste lo que cueste.

Mo obstante cada vez son más las voces que piensan que dejarnos los pies al aire puede congelarlos y derivar en graves problemas de salud. La semana pasada Kristalina Georgieva, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) consideraba que dada la persistencia de la inflación resulta «urgente» estabilizar la economía, pero cree ahora que subir los tipos de interés «demasiado» y endurecer la política monetaria podría empujar a muchas economías a una «recesión prolongada».

Añade que «los tipos de interés más altos están dañando la demanda interna, incluso en los mercados inmobiliarios. Pero la inflación se ha mantenido obstinadamente alta y generalizada, lo que significa que los bancos centrales deben seguir respondiendo». Por tando se debe actuar «con decisión» y aunque no sea fácil y no evite dolor a corto plazo, esta es «la clave es evitar un dolor mucho mayor y más duradero para todos».

Lo que está claro es que independientemente de donde se lleve finalmente la manta nos va a tocar pasar mucho frío durante este invierno.