Si hay una fecha para datar el inicio de la última gran crisis financiera fue el 15 de septiembre de 2008 cuando la entidad financiera Lehman Brothers se declaró  en quiebra y provocó un efecto dominó que derivó en la mayor crisis económica de la historia.

Desgraciadamente la amenaza de tener otro «momento Lehman» en Europa crece a pasos agigantados con dos grandes candidatos para protagonizadlo, Deutsche Bank y Credit Suisse.

De momento parece que es el banco suizo el que más papeletas tiene para llevarse el premio, tanto es así que el CEO del banco ya ha salido a desmentirlo, algo que suele ocurrir muy a menudo antes de la caída.

El consejero delegado, Ulrich Koerner, dijo en una carta a sus empleados que el banco tenía una «sólida base de capital y posición de liquidez». y los instó a no confundir el «precio diario de las acciones» con el rendimiento subyacente de la empresa.

La aparición de la nota se produce menos de una semana después de que el banco publicara una declaración a los inversores en la que afirmaba estar «bien encaminado en su revisión estratégica integral».

Afirmó que pretende «crear un grupo más centrado y ágil» y que dará a conocer los detalles de un plan de «transformación» el 27 de octubre.

Pero Koerner dijo en el memorándum, reportado por primera vez por Reuters y visto por The Mail on Sunday, que el banco está en un «momento crítico».

Soy consciente de que hay mucha incertidumbre y especulación tanto fuera como dentro de la empresa».

Koerner fue ascendido a la dirección del banco en julio. El banco pretende reducir sus costes en más de 1.000 millones de dólares (897 millones de libras) y vender partes del negocio, en medio de informes que indican que podría recortar 5.000 puestos de trabajo.

Los planes de reestructuración forman parte de los intensos esfuerzos por poner fin a una serie de escándalos relacionados con el banco suizo.

En 2021 se vio envuelto en la quiebra del controvertido prestamista Greensill Capital y del fondo de cobertura estadounidense Archegos Capital. También admitió el año pasado que había defraudado a los inversores en el marco del histórico escándalo de los «bonos del atún» de Mozambique, lo que le supuso una multa de más de 350 millones de libras.

Pero el consejo de administración quiere evitar una nueva espiral negativa que podría afectar a sus planes de recuperación.

Koerner dijo en la nota: Sin duda, habrá más ruido en los mercados y en la prensa de aquí a finales de octubre. Todo lo que puedo decirles es que sigan siendo disciplinados y se mantengan tan cerca como siempre de sus clientes y colegas’.

Sé que no es fácil mantener la concentración en medio de las muchas historias que se leen en los medios de comunicación, en particular, teniendo en cuenta las numerosas declaraciones inexactas que se hacen.

Dicho esto, confío en que no confundan la evolución diaria de nuestra cotización con la sólida base de capital y la posición de liquidez del banco.’

De momento los mercados ya han dado la puntilla tanto a Credit Suisse como a Deutsche Bank que están bajando en bolsa más que en 2008.

La caída de Credit Suisse no sería a nivel mundial tan grande como la de Lehman pero sí podría ser más dañina para la economía Europea.