El pasado 22 de Abril, muy poquito después de que el Euribor cotizase en positivo por primera vez en seis años, el Deutsche Bank publicó su informe de previsiones sobre la economía.

Uno de los aspectos que más nos chocaron, por lo inverosímil de su previsión, era que referente a los tipos de interés.

«Esperamos que el BCE suba los tipos de interés entre 250 y 300 puntos básicos entre septiembre de este año y diciembre de 2023, dejando la tasa de depósito entre el 2 y el 2,5%«.

«Si los bancos centrales no actúan pronto y de manera más agresiva de lo previsto, es probable que las expectativas de inflación aumenten significativamente, lo que en última instancia conducirá a un endurecimiento aún más agresivo y una recesión más profunda con un mayor aumento del desempleo», asegura David Flokerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank.

Esto equivaldría a tener al Euribor claramente por encima del 2% el año que viene. Una locura.

Esta fue mi opinión entonces sobre las previsiones de Deutsche Bank.

Me parece un escenario muy pesimista y exagerado

Y lo dije porque era justo lo que pensaba, me parecía un escenario muy pesimista y exagerado. Recordemos que en Enero el Euribor llegó al -0.5% y si bien la mayoría nos olíamos que probablemente terminaría el año en positivo ni en el peor de los escenarios podríamos imaginarlo este año cerca del 1%.

Ahora, solo 5 meses después lo tenemos por encima del 2.5% y los mercados ya apuntan a que estará en el 3.3% en seis meses, una subida que además de inesperada ha sido la más rápida de la historia.

Viéndolo en perspectiva todo tiene su lógica y nos sorprende que nos hayamos equivocado tanto, que no fuésemos capaces de ver como la inflación se estaba convirtiendo en el principal enemigo de la economía ni como la barra libre de liquidez tendría que acabar pasando factura.

Que poco nos gusta escuchar las malas previsiones y que poco caso las hacemos.