Contaba hace años el Mish Shedlock (un popular bolero de Global Economic Trend Analysis) que «es raro encontrar a alguien que se equivoque sistemáticamente en todo. Christine Lagarde… se acerca». Lo dijo cuando la actual presidenta del BCE estaba todavía en el FMI.

Hoy quero hacer un repaso sobre las meteduras de patas del BCE en los últimos meses.

En diciembre del año pasado, cuando las presiones inflacionistas ya eran algo más que temporales el BCE insistió en que no subirá tipos en 2022, a pesar del giro de otros bancos centrales por las subidas de precios.

Un mes después, en enero ésta era la visión del Banco Central Europeo: «Los indicadores de mercado apuntan a una moderación de la dinámica de los precios de la energía en el transcurso de 2022 y las presiones inflacionistas derivadas de los cuellos de botella en la oferta mundial también deberían disminuir».

Durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo el discurso se fue endureciendo pero sin tocar nada mientras el resto de los Bancos Centrales se dedicaban a subir tipos. En Europa se miraba para otro lado.

El 7 de julio el BCE consideraba que subir los tipos más del 0,25% podría ser contraproducente

«Dadas las proyecciones actuales y el alto grado de incertidumbre, un incremento inicial mayor corría el riesgo de desencadenar desajustes excesivos», explican en las actas. Y añade que eso podría ser «contraproducente, especialmente si los riesgos al alza no se materializan»

Dos semanas después los subió 50 puntos.

En agosto, se tomaron unas merecidas vacaciones de verano y ayer finalmente espabilaron y subieron los tipos 75 puntos. Hicieron lo que siempre dijeron que no iban a hacer porque no hacía falta.

El problema que tenemos es que Christine Lagarde es una política colocada por políticos para contentar a los políticos. Mario Draghi era un banquero cuya misión era contentar a los mercados como bien demostró hace 10 años con su famoso “El BCE hará lo necesario para sostener el euro” y lamentablemente en lo monetario son los mercados los que mandan y a los que hay que contentar.

Y para muestra tenemos la cotización Euro/Dólar de ayer

Ahí podemos observar como a las 15:00 cuando comenzó el discurso de Christine Lagarde los mercados no se creyeron lo que decía (que iba a actuar con contundencia) y el Euro volvió a derrumbarse.

Puede ser injusto echar la culpa de este desastre a Lagarde teniendo en cuenta que el Consejo de Gobierno del BCE está formado por 25 miembros pero suya es la tarea de dar la cara y de dar credibilidad a la institución algo que de momento no ha hecho en ningún momento y al final lo terminaremos pagando los ciudadanos europeos.